Monday, August 18, 2008


The house that belonged to my grandfather Pepe has a big basement, in which he had his office. Dad and Pepe worked there for some time, dedicated to cereal brokerage. Once that society dissolved, the office and all the office supplies became available for me, my brothers and my cousins to play with; and we would spend hours, days, months (years!), playing there.
We were still five back then. My cousin Germán was the oldest, followed by Guillermo, my cousin Cristian, then me and finally Martín, who would be about four or five years old at that time. When the time to give our company a name came, we decided to go for the simple procedure of using the first syllables of everybody's names, in chronological order. Hence, our company was named "Gergicrigamar", which is quite a long name! To make things even worse, we added a few acronyms at the end, even though we had no clue about their meaning, but they definitely looked cool. The name of our company then became "Gergicrigamar SA" and later on, "Gergicrigamar SACIFIA".
Things got even worse a couple of years later; two girls, friends of my cousins, moved to Necochea and soon started to come to play with us quite often. Their names were Marcela and Olga, and once we decided to make them partners, we had to find out their ages in order to intercalate their initials within the company name, which then became "Gergimarcriolgamar SACIFIA". Way too long! A few months later, the girls lost interest and our company went back to its 'short' name of Gergicrigamar SACIFIA.
The biggest obstacle we faced was that we had no clue of what a cereal brokerage company was supposed to do. Even more, we didn't know what 'cereal brokerage' meant. Still, we organized the Board of Directors and assigned a role to each 'employee', based on seniority. This way, Germán became the President, Guillermo the Vice-President, Cristian was the Secretary and I was  the Treasurer. Problem was, we were all board members and we had nobody to boss around! We solved the problem quite easily: Martín became our only employee, taking on two different roles: he was both the receptionist and the janitor. Martín didn't like this at all, of course, and would end going to complain about it with Pepe, because he wanted to be President. Pepe would come and say those words we hated so much: "Please let him play, poor little Martin, he's the youngest...". The Board replied to that plea with ferocity: Martín was immediately named President, and he would be given countless things to do, each task more difficult than the other. Eventually, Martín would start to cry out of frustration, and then we would gloat: "See? You can't be president..." Martín would then resign and a few weeks later, we would go back to square one.
Board Meeting #1 - Reunión de Directorio #1
From left to right: Me, Cristian, Guillermo and Germán. Picture taken at my grandfather Pepe's farm in 1972.
De izquierda a derecha: Yo, Cristian, Guillermo y Germán. Foto sacada en la quinta de mi abuelo Pepe en 1972. 
As the years passed, Germán and Guillermo retired (logically, due to their advanced age: they both were about 14 years old); Cristian and me became President and Vice President. Martín, however, remained as our receptionist. We were quite happy with our promotions, and we decided to celebrate by getting new stamps. We went across the street to the local newspaper "Ecos Diarios", and we got our names -and positions- on a type slug, gently made by the linotype machine operators. Even Martín got one! The company name remained the same, though, out of respect for the 'founding partners'.
We had a solid customer base; some of our buyers were guys like José Ferme and Parúo Llinás (all fake names). Some other customers had almost unpronounceable, terribly long names, like Apolinario Pesperudo or –even worse- Guaruluguaracho Papa Papa Batata. I always wondered how big would "Guaru's" business card...
We 'sold' wheat, barley, rye, canary seed, millet, sorghum and others we didn't even know, like white wheat and fescue. Some mobility was also required from us, as we would have to go on business trips; we would 'travel' using our bikes (I had traded in my wheelbarrow by that time). There were two neighbouring towns, both around the corner from Pepe's house, on Street 53: one was Cumulito Fufú and the other one Calabacito. I don't know what we were going there for, but the thing is that we had to go almost every day...
Truth be told, there wasn't a lot for us to do at the office, besides filling forms and boss Martín around. With the years, we also grew old and tired of the office and after a brief time in which just Martín was going to work, we decided to shut down Gergicrigamar around 1982. I was 15 years old then, so I guess it was the right time for me to retire as well...
In spite of all the time that has passed, I still have very fond memories of my 'first job'. When I travelled to Necochea after Dad's death, I went to Pepe's house and headed straight to the office in the basement. I looked and looked, but I couldn't find any papers, stamps or anything like that. Still, I know there still are some around and I don't lose the hope of finding some one day.
ArgentinaLa casa de mi abuelo Pepe tiene un subsuelo, en el que alguna vez funcionó una oficina. Allí, Pepe y mi Papá trabajaron juntos durante un tiempo, en el que se dedicaron a la comercialización de cereales. Una vez que esa sociedad se disolvió, la oficina y sus materiales quedaron disponibles para que nosotros y mis primos nos pasáramos horas, días, meses (años!) jugando allí.
En esa época, éramos todavía cinco. Mi primo Germán era el mas grande, seguido por Guillermo, mi primo Cristian, luego yo y por ultimo Martín, que tendría cuatro o cinco años de edad nada más. A la hora de ponerle un nombre a nuestra empresa, elegimos el simple recurso de poner las primeras sílabas de nuestros nombres en orden cronológico. Por lo tanto, nuestra empresa fue bautizada “Gerguicrigamar”, nombre largo si los hay! Para colmo, le agregamos unas siglas al final, que no sabíamos bien que significaban, pero quedaban “cool”. El nombre de nuestra empresa pasó a ser “Gerguicrigamar SA” y luego “Gerguicrigamar SACIFIA”.
Para colmo, poco tiempo después unas amigas de mis primos se mudaron a Necochea y por supuesto empezaron a venir a jugar seguido con nosotros. Sus nombres eran Marcela y Olguita, y hubo que averiguar sus edades para así intercalar sus iniciales en la sigla de la empresa, que paso a llamarse “Gerguimarcriolgamar SACIFIA”. Demasiado largo! Poco tiempo después, las chicas perdieron interés y nuestra empresa volvió a su nombre ‘corto’ de Gerguicrigamar SACIFIA.
El problema mayor era que no sabíamos exactamente que es lo que se suponía que una empresa acopiadora de cereales hacía. Es más, ni siquiera sabíamos que significaba acopiar cereales. De todas maneras, organizamos la sociedad y asignamos roles para todos, basados nuevamente en las edades. Así, Germán fue el presidente, Guillermo el vice-presidente, Cristian el secretario y yo el tesorero. A cada uno de nosotros le correspondió un escritorio. Había un problema: éramos todos directivos y no teníamos a nadie a quien mandar. Solucionamos el problema rápidamente: Martín iba a ser nuestro único empleado, cumpliendo funciones de ‘mesa de entradas’ (algo así como un recepcionista) y ‘ordenanza’ (sería el ‘janitor’ en inglés). Por supuesto, esto a Martín no le gustaba para nada y se terminaba quejando con el abuelo, porque quería ser presidente. Pepe venía y nos decía las palabras que tanto odiábamos: “déjenlo jugar, pobrecito, que es el más chiquito”. La respuesta del Board de Gerguicrigamar SACIFIA era feroz: lo nombrábamos a Martín presidente, y le dábamos montones de tareas para hacer, a cada cual más complicada. Cuando Martín se largaba a llorar por la frustración de no saber cómo hacer las cosas, le decíamos: “Ves? No podés ser presidente…” A las pocas semanas, volvíamos otra vez a la misma situación. 
Board Meeting #2 - Reunión de Directorio #2
From left to right: Cristian, Guillermo, me and Germán. (Buenos Aires, Argentina - 1973)
De izquierda a derecha: Cristian, Guillermo, yo y Germán. (Buenos Aires, Argentina - 1973)
Con el tiempo, Germán y Guillermo se retiraron (lógicamente, debido a sus avanzadas edades, los dos tenían como 14 años) y Cristian y yo pasamos a ser Presidente y Vice. Martín, por supuesto, siguió como Mesa de Entradas. Contentos, nos fuimos hasta los talleres del “Ecos Diarios” (el diario de Necochea), que están en frente de la casa de Pepe, y nos hicimos hacer unos ‘sellos’ de plomo con las máquinas linotipo que tenían por entonces. Creo que hasta a Martín le hicimos sello. Eso sí, el nombre de la empresa siguió siendo el mismo, por respeto a los 'socios fundadores'.
Teníamos una clientela fija, con nombres como José Ferme y Parúo Llinás (todos falsos). Otros clientes tenían nombres terriblemente largos, como Apolinario Pesperudo o –mucho peor- Guaruluguaracho Papa Papa Batata. Siempre me pregunté qué tan grande debería ser la tarjeta comercial (business card en ingles) del pobre “Guaru”.
‘Vendíamos’ trigo, cebada, centeno, alpiste, mijo, sorgo y otros que ni conocíamos, como el trigo candeal y la festuca. También teníamos que hacer viajes de negocios, para lo que salíamos en la bicicleta (yo ya no tenía más la carretilla). Recuerdo solo dos pueblos vecinos a los que íbamos, y ambos quedaban a la vuelta de la casa de Pepe, sobre la calle 53: uno se llamaba Cumulito Fufú y el otro Calabacito. No sé muy bien a qué íbamos hasta allí, pero el asunto es que teníamos que ir casi todos los días…
La verdad es que no había gran cosa para hacer allí en la oficina, salvo llenar papeles y darle ordenes a Martín. Con el tiempo, nosotros también nos cansamos, y al cabo de un tiempo en el que solo Martín siguió yendo a trabajar, decidimos cerrar Gerguicrigamar, allí por el año 1982. Sí, yo tendría como 15 años por entonces…
A pesar del tiempo pasado, sigo recordando mucho a mi ‘primera empresa’. Cuando viajé a Necochea luego de la muerte de mi Papá, llegué a l a casa de Pepe y me fui derechito para el subsuelo. Busqué y busqué, pero no pude encontrar ningún papel, sello o algo por el estilo. Sin embargo, sé que aún hay algunos por ahí, y no pierdo las esperanzas de encontrarlos.
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  1. MARAVILLOSOS relato Gabriel... no sabes cuanto me hiciste reir, sobretodo con lo de SACIFIA... no tuve tiempo en la oficina de leerlo pues está un poco largo (y si pierdo el puesto no hay quien me responda en Gerguicrigamar SACIFIA)... definitivamente los niños son lo máximo!

  2. Ah, y que ha sido de la vida adulta de Martin? Siguió con intensiones de ser Presidente? Ay pooobre! hahahaha

  3. ajajajaEstamos todos cortados por la misma tijera parece!!jejeNosotros cuando éramos chicos nos mudamos a una casa que en el fondo del parque tenía un galpón y el ex dueño había dejado ahí todos sus papeles de una vieja sociedad y jugábamos con eso también, pero lo nuestro era un banco... jejeYo era la cajera porque me gustaba llenar formularios y facturas (de qué no sé, jaja) y sabés que hoy en día me sigue encantando llenar formularios?? (la piba nunca creció parece, jeje)

  4. Espectacular relato del manejo de una empresa.Que espectativas de empresario, che...SACIFIA es algo asi como Sociedad Anonima Comercial Industrial Financiera Inmobiliaria y Agropecuaria. Antes solian ponerse todas esas iniciales a las empresas, ahora solo con SA basta. mientras en el contrato figure claramente lo que vas a realizar.

  5. La foto, me parece, fue sacada en la Ciudad Deportiva de Boca Jrs.

  6. <>MCB<>, gracias por el comentario. Ahí me explicó Mike qué quería decir SACIFIA, por suerte. Martín no claudicó en sus intenciones de ser presidente, y una vez que mi primo y yo nos retiramos, siguió por un tiempo, ya con mi hermano Paco integrado a la empresa y yo volviendo de vez en cuando como presidente honorario. Ahí por fin se dio el gusto de mandar a alguien! :-)<>Paola<>, a mí también me gustaba llenar formularios, y lo bueno es que teníamos montones!<>Mike<>, gracias por la info, ni me acordaba qué cornos era SACIFIA<>Guillermo<>, tenés razón! Ninguna duda, es la difunta Ciudad Deportiva de la Boca, y estamos en el puente de la entrada. Lo que pasa es que como es foto no pude sentir el olor... :-)

  7. Bueno, no hay por que, para eso uno estudio de contador :-D


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