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Wednesday, October 17, 2007

Coming to Canada - Part 3

(Continues from here)

Now that we finally had the visas, I had no job anymore. I had no choice but to change my plans and move my departure date ahead, so I wouldn't stay a lot of time without a job. If I was lucky, maybe I would get a job quick enough so I wouldn't stop earning money for more than a couple of weeks.

I went to talk to Rolo (my manager at IBM) and he said: "Look, by law, we're required to pay you until October 31st, so we're going to do it. If you want, you can come over and hang out here; if not, you can either stay at home, or go to Canada, and we will call your wife so she can come and pick up the paycheque". I chose the last option, of course. And as they had always done before, they absolutely kept their word.

There were three weeks between the moment we decided I would leave and the day I actually did, and I had to take care of many things I knew I had to do but I wasn't too keen about. For example, saying goodbye. We traveled to Necochea to say goodbye to my family. My grandmother was very ill already, and I felt I wouldn't see her again, which proved to be true, unfortunately. The problem was that I didn't know how many more I was seeing for the last time in my life.

October came quickly, and since it was low season, I got a plane ticket at a very reasonable price, but with a terrible itinerary: from Buenos Aires to Atlanta, GA; then to Toronto, and finally from Toronto to Saint John, NB. I flew on an Argentine airline called LAPA for my first leg, and since I was an emigrant and didn't need a return ticket, they only charged me half. Unexpected, but very welcomed savings.

My departure date was Sunday, October 15th. A few days before, as I was getting ready to go to the farewell lunch my co-workers were organizing for me, the phone rang at home. It was a co-worker calling from USA; he told me that there was this project that was just kicking off, and they needed somebody to do the same job he did -liaison- in IBM... Toronto. He then asked me if I knew anybody who could be interested, and more importantly, able to work in Canada.

I couldn't believe my ears. I even asked him: "Is this a joke? I'm leaving to Canada on Sunday, didn't you know?". And no, he didn't; he had just called me because they needed to send somebody to Toronto ASAP. I told him that Toronto was actually my stop on my way to Saint John and he said "Gabriel, you have to stay, you would be the perfect candidate for this job". The offer was very tempting, because I would still be working for the same company, in the role I really wanted to move to, and practically without interruptions even though I was moving to a different country. Problem was I wasn't going to Toronto, but to Saint John!

We discussed the situation with Gaby and decided to go for the safe bet. Since there were only two days in advance, I lost my ticket from Toronto to Saint John, and decided to stay there. I called the office on Don Mills and Eglinton and arranged for an interview on Tuesday, October 17th, first time in the morning. I had a full day to recover from the trip and find a place to stay. I left on Sunday night and arrived to T.O. after some 14 hours. Since I had no idea of where to go, I just looked for the first hotel in the area that had a reasonable rate, and rested the whole day.

I went to my job interview the following morning, and everything was looking really good at first. Even though there were some areas for me to gain more experience on, I pretty much qualified for the job. As we were about to start discussing numbers, my interviewer said "Then it would be six weeks of training here, and then going back to Buenos Aires". My heart sunk. "No, I came to Canada for good", I replied. "What a shame, because this position requires somebody in B.A., and that's all we have right now", he said, and that was the end of my job interview.

So there I was, alone, in a huge and completely unknown city. I had no job, and not a clue of where and how to begin my job search. I was in the second biggest country in the world, and there wasn't anybody I knew.

(Continues here)

(Continúa desde aquí)

Ahora que finalmente tenía las visas, no tenía más trabajo. No me quedó otra opción que adelantar todo, como para no quedarme mucho tiempo sin trabajo, y viajar para Canadá; si tenía mucha suerte, tal vez conseguiría trabajo lo suficientemente rápido como para no pasar ni un mes sin cobrar.

Fui a hablar con Rolo (mi jefe en IBM) y me dijo: “Mirá, nosotros por ley te tenemos que cubrir hasta el 31 de Octubre, y por lo tanto lo vamos a hacer. Si querés venir a pasear, hacelo, si no, quedate en tu casa. O andate a Canadá y nosotros le pagaremos a tu esposa”... Por supuesto, elegí la última opción. Y como siempre, se portaron 10 puntos conmigo.

En las tres semanas que pasaron desde el momento en que tomamos la decisión y el día en que efectivamente me fui, tuve que ocuparme de muchas cosas que sabía que iba a tener que hacer, pero no me resultaban nada placenteras. Por ejemplo, las despedidas. Junto con Gaby y los chicos, viajamos a Necochea y me despedí de toda mi familia. Mi abuela estaba ya muy mal de salud, y yo supe íntimamente que no la volvería a ver, lo que lamentablemente fue cierto. El problema era que no sabía a cuántos más había visto por última vez en mi vida...

Octubre llegó pronto, y como era temporada baja, pude conseguir un ticket a un precio muy accesible, pero con un itinerario muy loco: de Buenos Aires a Atlanta, Georgia; de allí a Toronto, y desde Toronto a Saint John, NB. El primer tramo lo hice en una compañía argentina, LAPA, que como yo estaba emigrando y no sacaba pasaje de vuelta, me cobró sólo la mitad del pasaje. Un ahorro inesperado pero bienvenido.

La fecha de mi salida era el domingo 15 de Octubre. Un par de días antes me organizaron un almuerzo de despedida en el trabajo. Estando a punto de salir para allí, sonó el teléfono en casa. Era un compañero de IBM que estaba llamando desde Estados Unidos; me contó que había un proyecto nuevo que se estaba iniciando, y necesitaban colocar a alguien para hacer el mismo trabajo que él -liaison- en IBM...Toronto. Y me preguntó si yo conocía a alguien que podría estar interesado, y en condiciones de trabajar en Canadá.

Yo no lo podía creer. Incluso le pregunté: "Es una broma? Yo viajo a Canadá pasado mañana, no lo sabías?" Y no, no lo sabía; el me había llamado porque necesitaban mandar a alguien urgente a Toronto. Le comenté que justamente Toronto era mi escala, y me dijo "Gabriel, tenés que quedarte, serías la persona ideal para este trabajo". A mi me tentó la oferta, porque me parecía muy conveniente seguir trabajando para la misma compañía, en el rol al que yo quería moverme, y prácticamente ni bien llegara a Canadá. El problema era que yo no iba a Toronto, sino a Saint John!

Hablamos con Gaby y decidimos ir a lo seguro. Como sólo quedaban dos días para que yo saliera, me tuve que resignar a perder mi ticket de Toronto a Saint John, y decidimos que me quedaría allí. Llamé a la oficina en Don Mills y Eglinton y arreglé para una entrevista el martes 17 de Octubre por la mañana. Tenía un día para recuperarme del viaje y buscar donde alojarme. Salí el domingo 15 por la noche y después de unas 14 horas arribé a Toronto. Como no tenía ni idea de dónde ir, me dirigí al primer hotel de precio más o menos accesible que encontré por las inmediaciones y descansé todo el día.

Al día siguiente de llegar fui a la entrevista, y todo venía saliendo muy bien al principio. Si bien tenía algunas cosillas que aprender, en líneas generales calificaba para el trabajo. Cuando ya estábamos a punto de arreglar condiciones, mi entrevistador me dijo: "Entonces serían seis semanas de capacitación aquí y después lo mandaríamos a Buenos Aires". Se me paró el corazón. "No, yo vine a quedarme en Canadá", respondí. "Qué pena, porque esta posición es para Buenos Aires, y no tenemos otro trabajo en este momento", me contestaron, y con eso terminó mi entrevista.

Así que allí me encontraba, solo, en una ciudad enorme y totalmente desconocida para mí. Sin trabajo, y sin tener ni la menor idea de cómo empezar. Estaba en el segundo país más grande del mundo, y no conocía a nadie...

(Continúa aquí)

11 comments:

  1. Gordo, esta tercera parte no tiene desperdicio! Parece una comedia de enredos... Con la diferencia que para vos no debe haber tenido nada de gracioso. Muy buen relato... Keep on going!

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  2. Oh, Gabriel, how scary! I can't wait to hear what happened next!

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  3. OK.. Gabriel... Take it easy man! You are scaring the lady! ok?

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  4. Well, she has the right to be scared. She saw my face already...

    Chapter #5 is probably the scariest, so brace yourself... :-)

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  5. I can't wait for number 5. AND, you were not scary at all! :)

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  6. Gaby is teaching tonight, so I might have time to finish #4 and then work on #5...

    Can't promise, though.

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  7. To your friend Biddie,
    Each one of us, immigrants coming to Canada we share similar histories trying to find the "Canadian Dream".

    Apasionante!
    Tienes madera para hacer folletines con entregas semanales.
    Nos tendrias toda la semana hablando de los posibles desenlaces y a la espera de la siguiente entrega.

    y ademas ya habias perdido tu boleto TO -> Saint John

    Lograr el "sue&o canadiense" no es sencillo.
    Deveras que teniamos ganas de salir y de lograr nuestros objetivos en estas tierras!

    Arturo

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  8. A falta de novelas argentinas he encontrado el sustituto!
    Merci, merci
    Alejandra

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  9. Wow. Gracias a todos, me impresiona que me elogie gente que escribe tan bien como Uds...

    Evidentemente esta historia interesa. Y es absolutamente todo real; hay partes que son tan inverosímiles que no pueden haber sido inventadas... Si hasta ya me están queriendo imitar por ahí. Mal, por supuesto, pero como dice el dicho: "Ladran, Sancho..."

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  10. OK Gabriel... pero ya sabemos que ese es un caso patológico,

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  11. No sé si llamarlo patológico, porque eso casi implicaría decir que hay un cerebro de por medio...

    Pobre hombre, de todos modos. Qué triste vida, no?

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