Tuesday, September 30, 2014

Silly Monkey Stories #263 – Fish breath

(En español más abajo)
 
Canada21/Sep/2014 – Augusto (4)
 
It was my first day in Necochea (my hometown) in four years. We had gone to the port with my brother Sebastian and his beautiful wife Vicky, my stepmom Cristina, my niece Catalina (6) and little Augusto. Now these two kids were everything I remembered about a typical child from Argentina: there were beautiful, cuddly, messy, witty and –most important quality– very funny. Watching Augusto was like watching my little brother as a kid again (and I have to say, having lived away from Necochea –and then from Argentina– for so many years, it was almost hard at first for me to see Sebastián like the adult he is now). Augusto is as ‘terrible’ as my brother was, but there is something about the things he does and says, and especially the way he says them, that just makes me laugh so hard…
 
As I was saying, we went to the port, and soon we were in the presence of dozens of sea lions basking in the sun, just at the point when the Quequén River meets the Atlantic Ocean. It was a pretty view, and those guys were frisky (mating season coming soon!), so there was a lot of noise… and a very bad smell. While Vicky and Catalina were running back to the car for cover, Augusto felt the need to excuse the sea lions for their terrible odour, and explained to me:
 
- They probably had a lot of fish for lunch, and now they’re burping all the time…
 
 
Argentina 21/Sep/2014 – Augusto (4)
 
Era mi primer día en Necochea (mi ciudad natal) en cuatro años. Fuimos al puerto con mi hermano Sebastian y su hermosa esposa Vicky, my madrastra Cristina (‘madrastra’ siempre suena feo en español, de tantos cuentos, pero Cristina es muy buena y hace las mejores papas fritas del mundo), y mis sobrinitos Catalina (6) y Augusto. Estos dos chiquitos tienen todo lo que yo recordaba sobre el típico nene argentino: son hermosos, cariñosos, quilomberos, muy inteligentes, y –lo más importante– divertidísimos. Verlo a Augusto era como verlo a mi hermano de chiquito otra vez (y debo decir, al haber vivido tanto tiempo lejos de Necochea –y luego de Argentina–, se me hizo difícil al principio verlo a Sebastián como el adulto que es hoy). Augusto es tan ‘terrible’ como lo era mi hermano, pero hay algo en las cosas que hace y lo que dice, y especialmente en la forma en que las hace y dice, que me hace morir de la risa… Ese chiquito ‘me puede’.
 
Como decía, fuimos al puerto, y pronto nos encontramos con docenas de lobos marinos (también llamados leones marinos o çréase o no, otarios) que se asoleaban, justo en la desembocadura del río Quequén en el Océano Atlántico. Era una vista muy linda, y los lobos marinos estaban un poquito alterados (se viene la temporada de apareo!), así que había mucho ruido… y un olor que ‘mataba’. Mientras Vicky y Catalina salían disparando para el auto para cubrirse del olor, Augusto sintió la necesidad de disculpar a los bichos por semejante falta de higiene, y me explicó:
 
- Lo que pasa es que seguro que almorzaron mucho pescado, y ahora se la pasan eructando…
 
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Tuesday, September 23, 2014

Silly Monkey Stories #262 – A blow to my self esteem

(En español más abajo)
 
Canada19/Sep/2014 – Olivia (4) and Sofía (5)
 
I had just landed in Buenos Aires and met with my brother Paco when my beautiful niece Sofía asked me if I could walk her to school. Not willing to pass on a chance like that, I immediately got ready and away we went, with me doing all the usual silly stuff to make her laugh (like pretending to throw a tantrum and refusing to go, while she was pulling my arm as hard as she could).
 
When we got there, a little girl saw me and immediately came towards me. She grabbed my belly with both her little hands and asked me:
 
- This is huge! What do you have in there?
 
Caught by surprise, I still gave her the usual answer:
 
- Well, there’s a burger cemetery here… then we have the French Fries graveyard… here’s the Coke Zero pond…
 
The girl could not believe it:
 
- Really???!!!
 
And that’s when Sofía came back to deliver the final blow:
 
- No… he’s just fat…
 
 
Argentina19/Sep/2014 – Olivia (4) y Sofía (5)
 
Acababa de aterrizar en Buenos Aires y encontrarme con mi hermano Paco cuando mi hermosa sobrina Sofía me preguntó si la podía llevar a la escuela. No iba a dejar pasar la chance, así que enseguida me arreglé y allí fuimos, conmigo haciendo las acostumbradas pavadas para hacerla reir (como pretender que hacía un capricho y no quería ir, mientras ella tironeaba de mi brazo a lo loco).
 
Una vez que llegamos, una neita me vio y salió corriendo hacia mí. Me agarró la barriga con sus dos manitos y me preguntó:
 
- Esto es enorme! Qué tenés ahí?
 
Sorprendidísimo, aún así le dí la respuesta usual:
 
- Bueno, acá tengo un cementerio de hamburguesas… acá el camposanto de papas fritas… acá la laguna de Coke Zero…
 
La nena no lo podía creer:
 
- En serio???!!!
 
Y ahí vino Sofía para aplicarme el ‘fatality’:
 
- No… es gordo, nomás…
 
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Friday, September 19, 2014

Embarrassing moments - #69

(En español más abajo) 
 

Embarrassing moments
 
CanadaWhile in Brazil, I stayed at  a flat my company rents in São Paulo. It’s like a hotel, to the point of having a restaurant and a pool on the 19th floor, where I would go every morning to get my ‘cafe de amanhã’ (literally, morning coffee; or better said, breakfast). Like everywhere in Brazil, it’s buffet-style: there’s milk, juice, yogurt, then ham, cheese, all kinds of fruits and –of course– lots of bread, including Brazil’s famous (and exquisite) pão de queijo.
 
I picked up my food, and then ordered my coffee. Then, looking intentionally mundane and experience, began to shake the little packet of sucralose for my coffee.
 
Only that the packet was already opened, and I spilled sucralose all over my ham, my cheese, my yogurt, the two tables around me and –a little of it– inside my coffee. While everybody was watching me, of course, because if not, where’s the fun of it?
 
 
Argentina
Mientras estuve en Brazil me quedé en un departamento que mi compañía arrienda en São Paulo. Es como un hotel, tanto así que tiene un restaurante y una piscina en el piso 19, donde yo iba a tomar mi ‘cafe de amanhã’ (literalmente, ca’fe de la mañana; o mejor dicho, desayuno) todos los días. Como en todo Brasil, era tipo buffet: había leche, jugo, yogurt, luego jamón, queso, toda clase de frutas y –por supu– un montón de pan, incluyendo el famoso (y exquisito) pão de queijo.
 
Yo elegí mi comida, y luego pedí mi café. Luego, luciendo intencionadamente mundano y experimentado, comencé a sacudir el pequeño paquete de sucralosa para mi café.
 
El problema es que el paquetito ya estaba abierto, así que rocié de sucralosa mi jamón, mi queso, mi yogurt, las dos mesas de al lado y –apenitas– mi cafe. Mientras todos me miraban, por supuesto, porque si no, qué tendría de gracioso o humillante?
 
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Thursday, September 18, 2014

Things I was better off not knowing - #10

(En español más abajo)
 
 
Canada
…And we were about to go down in the roller coaster, so I tried to put my arms that but I ended punching Alejandro in the face!!! Poor kid had no idea what had happened!” 
 
 
Argentina
…Ya estábamos por agarrar la bajada grande de la montaña rusa, así que traté de levantar mis brazos pero terminé pegándole flor de trompada en la cara a Alejandro!!! El pobre no tenía ni idea de lo que había pasado!”
 
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