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Monday, November 05, 2012

Goin’ South

USAI’m travelling again, after a month-long break. In between, all I had was a couple of two-day long ‘escapades’ to Detroit, which is only three and a half hours away from home. But today I’m on my way to Baton Rouge, Louisiana, where I will be for the next ten days. I was lucky to be home in October, because I got to be there for Florencia’s birthday, Hallowe’en and I could also help –somehow- Gaby with the different projects around the house.
 
Gaby prepared and painted the lower floor of our house, from the door and all the way upstairs to the living room. She even cut, installed and painted the baseboards herself, and the truth is that both the painting and carpentry –to call it somehow– work was excellent, better than if we had outsourced it. She also found a used counter with sink and everything that was a perfect fit four our guest washroom, and she of course installed it (this time with me, because it was heavy and complicated to handle). Gaby took upon herself to do all the plumbing work, cutting and merging pipes, etc, without a problem. The result was once again spectacular, you would never think that the counter and sink were not part of that washroom originally. The talent she has for everything related to painting, plumbing, electricity and even gas connections is nothing short of amazing.
 
I was home, but I was working, so to my chagrin there was little I could help her with; I would be only summoned when there was a need to pick up something really heavy or reach difficult spots with the brush. What I did help with (and very happily) was with the cooking. Yes, people, even though we live with the best chef I have ever seen in my life, my family had to endure a good week in which I was the one in charge of the food. The results were excellent; I surprised my kids (who were expecting hotdogs, rice and stews of doubtful origin and contents) with more elaborated dishes like a beef red curry with lentils and spinach or Szechuan style rice with chicken. They surprised me too, because I was making those dishes mostly thinking about my Weight Watchers points (have I told you? I’m down 17 pounds already), but they truly loved the food, so even though I made large amounts there would be very little leftovers, if any at all.
 
It’s incredible to see how much my eating habits have changed lately. I eat fruit now (mostly banana, but I have already taken a few berries) and I also have vegetables like spinach, chard and mushrooms, which appear on my plates more often than rice and even meat. I found myself exiting the supermarket one day, with nothing but fruits and vegetables in my bags… and I had gone there by myself! I could not believe I had not bought anything belonging to what I have always referred to as my two food groups: things you chase and things you fry. :-)
 
Now comes the big challenge: after a few weeks of having lost weight consistently, I’m now on the road. For the next 10 days I will be having breakfast, lunch and dinner at restaurants. It’s going to be difficult to stay within the boundaries of my diet, but I have learned a few tricks already, like going to the Mongolian grill restaurants very often, because I can make my own food there. I will tell you more about them tomorrow or Wednesday.
 
I just stopped at the Charlotte airport after a few months. Whenever I travel from Buffalo, chances are my flight will have a stop there, because it’s one of US Airways hubs. The airport is very nice, but to me it is only a business destination. Or it used to be, because everything changed since late April. On the 24th, exactly on the day of my 20th wedding anniversary, I was there with Gaby, making a stop on our way back from Puerto Rico, where we had gone on a second honeymoon (Gaby didn’t know where we were going until a couple minutes before we boarded our last flight). As we were waiting for our flight back home, I showed her the airport and we had dinner together, as if we were on a date.
 
Many times I’ve been to a place that made me say to myself “how nice it would be to bring Gaby here”. Now, every time I go to the Charlotte, NC, airport, the first thing I do is to go to the open space between Concourse B and C and I think “how nice it was when I was here with Gaby”. This place is not a business destination for me anymore, it has turned into a lovely memory.
 
 
ArgentinaEstoy nuevamente de viaje, luego de un inusitadamente largo paréntesis de exactamente un mes. En el medio, sólo tuve un par de 'escapadas' de dos días a Detroit, que queda a sólo tres horas y media en auto. Pero hoy estoy viajando desde Waterloo a Baton Rouge, Louisiana, donde estaré por los próximos diez días. Tuve suerte, porque durante el período en que estuve en casa pude disfrutar del cumpleaños de Florencia, de Hallowe'en y también pude ayudar -de alguna manera- a Gaby con los proyectos de la casa.

Gaby preparó y pintó toda la entrada de nuestra casa, incluyendo la escalera que conduce a la planta principal. Hasta cortó, instaló y pintó ella misma los zócalos, y la verdad es que tanto el trabajo de pintura como el de carpintería –si se lo puede llamar así– le quedó fantástico, mejor que si lo hubiésemos contratado afuera. También consiguió una pileta con mesada usada –pero en buen estado– para el baño de visitas y por supuesto lo instaló (esta vez sí junto conmigo, por una cuestión de pesos y dificultades). Gaby se ocupó ella misma de los trabajos de plomería, cortando y empalmando caños sin ninguna dificultad. El resultado fue sencillamente espectacular, jamás uno pensaría que ese lavatorio no venía instalado originalmente. El talento de mi esposa para todo lo que sea pintura, plomería, electricidad y hasta conexiones de gas es realmente digno de admiración.

Yo estaba en casa, pero estaba trabajando, así que muy a mi pesar no podía ayudarla a menos que fuera para cosas muy puntuales: hacer fuerza bruta, por ejemplo, o alcanzar lugares muy altos con el pincel. Lo que hice sin embargo (y muy a gusto) fue ocuparme de la cocina durante esos días. Sí, señores, a pesar de que tenemos a la mejor cocinera que yo haya visto en mi vida, mi familia tuvo que pasar por unos cuantos días en los que el que puso la comida en la mesa fui yo. Los resultados fueron óptimos; sorprendí a mis hijos (que esperaban salchichas, arroz y revueltos y estofados de dudoso contenido) con platos un poco más elaborados: curry rojo de carne con lentejas y espinacas, arroz con pollo y salsa Szechuan y alguna que otra cosa así. Ellos también me sorprendieron a mí, porque yo preparaba esas comidas más que nada pensando en los puntos de mi dieta Weight Watchers (ya bajé 17 libras, sabían?) pero a ellos le encantaba lo que preparaba, así que por más que hiciera cantidades grandes la comida no duraba mucho que digamos.

Es increíble cómo he cambiado de hábitos con respecto a la comida desde que empecé la dieta a principios de Septiembre. Como fruta (más que nada bananas, pero ya me le he animado a algunos berries) con regularidad y verduras como la espinaca, la acelga y los champignones aparecen en mi plato con más asiduidad que el arroz y hasta la carne. Un día me encontré a mí mismo saliendo del supermercado cargado sólo con frutas y verduras... y había ido solo! No podía creer que no hubiese comprado nada que perteneciera a lo que yo siempre he denominado mis únicos dos grupos alimenticios: cosas que se persiguen y cosas que se fríen. :-)

Ahora me toca la parte más difícil; luego de varias semanas de haber bajado de peso de manera consistente, me enfrento a diez días en los que desayunaré, almorzaré y cenaré afuera. Va a ser muy difícil mantenerme dentro de los parámetros de mi dieta, pero ya me he aprendido algunos truquitos, como por ejemplo visitar asiduamente los Mongolian Grills, porque ahí yo me puedo hacer mi propia comida. Mañana o pasado les cuento más sobre eso.

Recién hice escala en el aeropuerto de Charlotte despues de unos cuantos meses. Cuando viajo en avión desde Buffalo, en prácticamente todos los casos mi vuelo tiene una parada allí, porque es una ciudad 'eje' (hub, en inglés) de US Airways. El aeropuerto es lindo, pero para mí sólo es un destino laboral. O lo era, porque todo cambió desde fines de Abril. El 24, justo el día de mi vigésimo aniversario de casados, hicimos escala allí con Gaby, volviendo desde Puerto Rico, adonde la había llevado en un viaje sorpresa (ella se enteró de dónde íbamos casi subiendo al avión). Mientras esperábamos nuestro siguiente vuelo, yo le mostré el aeropuerto y nos sentamos a comer juntos, como cuando éramos novios.

Muchas veces me pasa que conozco una ciudad y me digo "qué lindo sería venir acá con Gaby". Ahora, cada vez que piso el aeropuerto de Charlotte, NC desde aquél día de Abril, lo primero que hago es pasar por ese lugar abierto entre las terminales B y C y pienso "qué lindo fue cuando estuve acá con Gaby". Este lugar ya no es un destino laboral para mí, sino que se ha convertido en un lindo recuerdo.

 
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3 comments:

  1. Impresionante tu esposa Gabriel! Me hizo acordar al cole secundario de mi esposa, donde un profe de tecnología o algo asi les enseñaba a cambiar enchufes y todas esas cosas...
    Y felicitaciones por tu bajada de peso también!

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  2. Jajaja, a cambiar enchufes y también a entender como funcionan los motores de los autos, y no arreglarlos pero si cuando nos hablan de carburador, radiador pistón, árbol de levas, freno a disco, alternador, etc... saber de que nos hablan! :)
    Felicitaciones a Gaby, se debe sentir super contenta de ver su casa hermosa! (y llena de orgullo... por que no!)
    Nos vemos prontito
    Coty

    ReplyDelete
  3. Una vez mi esposa y yo ibamos de paso por ese aeropuerto, y recordamos haber escuchado tocar un piano en vivo. Cosas de la vida, nuestro vuelo salio a tiempo. Hubiese sido un gusto que se hubiese demorado solo para seguir disfrutando del ambiente, definitivamente Charlotte es uno de los mejores aeropuertos que he visitado

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