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Thursday, November 22, 2007

The Longest Trip (Part 8)

(Continues from here)

The days passed by and I started to get bored. I felt no pain, I wouldn't sleep, I felt no hunger... The nurses were getting worried because I wouldn't eat or sleep, to which I would reply "But if all I'm doing is to lay here... How can I be hunger if I don't burn any calories? How can I sleep if I can make any movement or exercise to get me tired?. Still, since they were still worried, they gave me a strong sleeping pill at around 8 PM. They came back to see me at 11:30... and they found me playing video games (brought by my brother Martín). That night, with pill and everything, I fell asleep at 2:00 AM.

Even though I despised the doctors that were 'treating' me ('treating' me like crap, I could have said), I really liked the nurses, without exceptions. Maybe it was the fact that they were used to deal with a different kind of patients... the fact is that there was no room in Trauma on the day I was admitted, so they had to put me in the Maternity area! Yes, among all those mothers with their babies and the parents walking down the hallways, you could find me, in room 215. To make matters even worse, my mother had placed a little Mickey Mouse sign with my names and some blue lace on the door, in pure Argentine tradition, because she said that 'I had been reborn' (which was absolutely true).

All this paved the way for a very funny prank we used to play with the nurses. Once or twice a day, a nurse would bring an unsuspecting parent to my room, with the excuse of coming to see 'the baby in room 215, who's a precious chubby boy'. They would come into my room without suspecting a thing, only to find a big guy with a beard, playing video games while drinking a Coke!!!

 

 
Look what I found, the Band Aid that Natalia gave me back then...

I couldn't get used to the hospital routine, maybe because I had never been in one, except after my tonsil removal surgery when I was 5 (so I didn't even remember). One of the things I was the most worried about was when they came to give me a sponge bath. I felt very self-conscious! To make things even worse, one of the nurses was really pretty and must have been only 20 years old. I kept track of the 'shifts', suffering as her turn was coming closer. When it was time, I froze in my bed as the door opened... and a male nurse went in! Maybe another prank of my new friend.

My boss -Rolo- came to see me at the hospital and gather my wife and my mother as well. They told him of our concerns about the treatment I was receiving; we had contacted other specialists, some of which had come to see me, and they all had said that surgery was absolutely necessary. My doctors were refusing, saying that if I stayed on the traction for six months (6 months!) and another six with a plaster boot, I would be 'six or seven points'. They didn't want to take me to surgery and put a piece of metal because they felt it was too intrusive. This coming from the guys who had drilled two holes into my leg.

Rolo promised he would get me transferred to the Dupuytren Institute, which is the one specialized in Trauma. Then he told both my Mom and Gaby: "Gabriel needs you guys here, don't worry about anything else anymore. All administrative tasks in the hospital, will be done by us. If we have to fight our medical insurance to get you transferred, we will. If you need money, you let me know. The paycheque, you either send somebody to pick it up, or you call me and tell me where to send it, or I will bring it here. But you don't have any reason to leave from here".

"But Rolo", I said, "I don't even qualify as your employee, I'm more of a contractor; I bill you, so if you keep paying me, that money won't come from the bank where I work but from your own pocket". He replied: "Your situation must be the one you describe, but as far as I'm concerned, you're my employee, and I will keep paying your salary until you're able to work again, even if we have to wait for a year". An incredible gesture, that describes the kind of person I was privileged to report to.

Due to the pressure from my company, the doctors had to give up and authorized another CAT Scan. The results were thrilling: my fracture, originally of 0.7cm, was now 1.3cm big, two weeks later.

That same day, the decision of transferring me to the Dupuytren Institute was made. I would go under surgery as soon as possible.

(Continued)

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(Continúa desde aquí)

Los días pasaban y yo comencé a aburrirme. No sentía dolor, no sentía sueño, no sentía hambre... Las enfermeras se preocupaban porque no comía ni dormía y yo les contestaba "Pero si todo lo que hago es estar acostado acá... Cómo voy a tener hambre si no consumo energía? Cómo voy a dormir si no puedo hacer movimiento alguno que me canse?". De todos modos, como estaban preocupadas de que yo estuviera muy tensionado, me dieron un calmante bien fuerte a eso de las 8 de la noche. Volvieron a pasar a las 11:30... y me encontraron jugando a los videojuegos (me los había traído mi hermano Martín). Esa noche, con pastillita y todo, me dormí a las 2:00 AM.

Si bien aborrecía a los doctores que me estaban 'tratando' ('tratando' de dejar inválido, bromeaba yo), las enfermeras me caían todas muy bien, sin excepciones. Tal vez era el hecho de que estaban acostumbradas a tratar con otra clase de pacientes... el tema es que cuando yo fui internado no había lugar en el área de traumatología, así que me pusieron en el primer lugar que encontraron, que fue... Maternidad! Si señores, entre tantas madres con sus bebés y padres caminando por los pasillos, estaba quien suscribe, en la habitación 215. Para colmo de males, mi mamá había puesto un cartelito del ratón Mickey con mi nombre y unas cintitas azules en la puerta, a la usanza de Argentina, porque sostenía que yo 'había nacido de nuevo' (lo que era cierto).

Todo esto dió lugar a un juego muy divertido que planeamos con las enfermeras. Una o dos veces por día, ellas me traían de visita a un desprevenido padre, con el cuento de que tenían que venir a ver 'al bebé de la 215, que es un gordito precioso'. Los tipos entraban a la habitación sin sospechar nada, para encontrarse con un gordo grandote y con barba jugando a los videojuegos mientras tomaba una Coca-cola!!!

Yo no me acostumbraba a la rutina del hospital, tal vez porque nunca había estado en uno, a excepción de mi operación de la garganta, de la que ni me acordaba, porque había sido a los cinco años. Una de las cosas que más me preocupaban era cuando me venían a bañar. Me daba mucho pudor! Para colmo, una de las enfermeras era muy bonita y sólo tenía unos 20 años. Fui contando los 'turnos', sufriendo a medida que el momento en que le tocara a ella llegara. Cuando así fue, me quede quietito en mi cama esperando. La puerta se abrió... y apareció un enfermero! Tal vez otra broma de mis nuevas amigas.

Mi jefe -Rolo- vino al hospital y juntó a mi madre y mi esposa. Ellas le transmitieron nuestra preocupación por el tratamiento que estábamos recibiendo; habíamos hecho interconsultas y en todos los casos los médicos dijeron que era necesario operar cuanto antes. Mis doctores se negaban, porque decían que con seis meses (6 meses!) de tracción y otros seis con una bota de yeso, iba a quedar 'más o menos bien, seis o siete puntos'. No me querían operar y poner una prótesis porque lo consideraban muy intrusivo. Esto dicho por los tipos que me agujerearon la pierna por un taladro.

Rolo se comprometió a conseguirme el traslado al Instituto Dupuytrén, que es la especializada en traumatología. Después les dijo a mi mamá y mi esposa: "Gabriel las necesita a Uds. acá, no se preocupen por nada más. Los trámites administrativos en el hospital, los vamos a hacer nosotros. Las peleas con el seguro médico para que lo trasladen, la vamos a tener nosotros. Si necesitan plata, me avisan a mí. El recibo de sueldo, o lo pasan a buscar por la oficina, o me llaman para que se los deje en algún lado o se los traigo acá. Pero Uds. de aquí no tienen por qué moverse".

"Pero Rolo", dije yo, "yo no soy empleado suyo, sino que un profesional contratado; yo facturo honorarios. Si Ud. me sigue pagando, ese dinero no lo paga el banco en donde yo trabajo, sino Ud. de su propio bolsillo". El me respondió: "Gordo, tu situación será la que contás, pero en lo que a mí respecta sos mi empleado y yo te voy a pagar el sueldo hasta el día en que te reintegres a trabajar, así sea de aquí a un año". Un gesto increíble y que describe en toda su magnitud a la persona a quien tuve la suerte de reportar.

Debido a la presión ejercida por mi empresa, mis médicos tuvieron que claudicar y aceptar que me hicieran otra tomografía computada. Los resultados fueron escalofriantes: mi fractura, que era de 0.7cm cuando llegué al hospital, era de 1.3cm dos semanas después.

Ese mismo día se decidió que me iba a la clínica traumatológica a operarme cuanto antes.

(Continuará)

3 comments:

  1. Y... es lo que pasa acá siempre.
    El concepto de "te meto un juicio y te hago m$%#$da" no funciona, entonces los pibes más que médicos y/o cirujanos son carniceros.
    Carniceros o monitos que bailan por unos pesos, porque les tirás una moneda y sabés cómo todo se soluciona, no?
    Increíble...

    ReplyDelete
  2. Estimado Gabriel, a veces uno no se da cuenta de cuál es el angel que te está cuidando. Rolo de verdad es fuera de serie.
    (¿Y no le sacaste ninguna foto a la enfermera?)

    ReplyDelete
  3. Paola, yo no sé por qué estos dos médicos eran tan malos, porque si vinieron a ejercer desde otro país deben haber pasado por algún filtro. Un misterio...

    Jorge, Rolo es una de las personas que más admiro. Que yo viva en Canadá y pueda caminar se debe en buena parte a él.

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