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Tuesday, June 01, 2010

Silly Monkey Stories #101 – The wheelbarrow

(En español más abajo)
 
CanadaDecember of 1971 – Gabriel (4)
 
Extracted from my story ‘The wheelbarrow’

It was Christmas time, and I believe I was about 4 years old. My cousins were a little bigger than me (8 and 5) and my brother was 7. Martín was still a baby, so I was seen as the ‘littlest’ of the cousins. We would always be together, but the older ones would have little patience for me when it was time to play. Sometimes, however, we would split in groups of two, and I would go with my oldest cousin. We would play on the street a lot (my cousins were just two houses apart from my grandparents, so we would always go there); we would also play in the Basement of my grandparents’ house or at my cousins’ place. They had a big Collection of toy cars and some Lego-like building blocks called “Rasti” which we all loved. But we would mostly play on the street or go to Pepe’s farm.

That Christmas Eve, we noticed that there were very few presents for the kids under the tree. It wasn’t something new for my brother Guillermo and me: his birthday is on December 30th, and mine on January 9th, so it wouldn’t be unusual to get just one big fat present and then be told “This one is valid for Christmas, Three Kings and your birthday”. We would get so mad!!!

But this wasn’t the case, because this time everybody but me was affected, and my cousins’ birthdays were in February and April. So we didn’t know what to think… The evening seemed very long; we couldn’t wait for midnight and once again, all our tricks to accelerate things failed miserably (changing the time, saying that we had heard the siren from the Fire Station, etc).

We finally made it to midnight, and we ran as fast as we could to open the presents. The deception was huge, because there were few gifts and they were mostly clothes (except for me, because I did get more toys; maybe because I was younger). We were very angry, though. But then my mother and my uncle told us that we had to go downstairs (to the basement) because there was an extra present we had to go see. We went down not knowing what to expect, and to our surprise we found three brand new “Aurorita” bicycles. A big one for Germán, another for Guillermo, a smaller one for Cristian and... nothing for me.

I was stupefied. They told me that I was too little to get a new bike yet, and in any case I could use the one that Guillermo had before, which was a mustard coloured, smaller “Aurorita”. But that bike was at home!

Of course, once my cousins and my brother recovered from the surprise, they wanted to go for a ride on them, in spite of being 12:30 AM. And I had nothing! Desperate for joining the kids and feel like I belonged, I grabbed the first thing with wheels I found: a wooden wheelbarrow that I had gotten as  a present too. And away they were in their brand new bikes (struggling a little), while I was following pushing my wheelbarrow. I don’t know how long this went for, as I don’t remember having done it, but it produces me a mix of self-pity and tenderness, just imagining myself running like crazy, while pushing a wheelbarrow, trying to follow the pace of the bigger kids, who would surely be flying on their new bikes… Even today, the mere mention of this anecdote causes Gaby and my sister in law (Analía) to roll on the floor with laughter.

Years later, it was finally my turn to go down the stairs to get his special Christmas gift. For some reason that I can’t remember, my father was with us that Christmas Eve, and he even covered my eyes to take me to the basement with Mom. Once we got there, they removed the blindfold and I found a brand new green bicycle (also “Aurorita”). It was beautiful. And much faster than my wheelbarrow!

TBEK34636_lg  Picture from John Deere’s website

 
 
ArgentinaDiciembre de 1971 – Gabriel (4)
 
 Extraído de mi historia ‘La carretilla’

Era la época de Navidad y yo tendría apenas 4 años de edad. Mis primos Germán y Cristian eran más grandes que yo: tenían 8 y 5; mi hermano Guillermo tenía 7. Como Martín era todavía un bebé, en la práctica yo era el más chiquito de los primos. Siempre andábamos juntos, pero a la hora de jugar los más grandes me tenían poca paciencia. Sin embargo, más de una vez nos separábamos en grupos de a dos, y yo por lo general iba con mi primo más grande.

Jugábamos mucho en la vereda (mis primos vivían a dos casas de lo de mis abuelos, así que nosotros siempre íbamos allí); también jugábamos en el subsuelo de la casa de mis abuelos, o en la casa de mis primos, que tenían una colección de autitos de juguete muy grande, y también un juego para armar del estilo del Lego, que se llamaba “Rasti” y a nosotros nos encantaba. Pero lo que más hacíamos juntos era jugar en la vereda o ir a la quinta del abuelo Pepe.

Esa Navidad nos llamó la atención que hubiera tan pocos regalos para los chicos. Para Guillermo y yo no era tan extraña la situación: como el cumpleaños de Guillermo es el 30 de Diciembre y el mío el 9 de Enero, no era raro que nos hicieran un solo regalo, más importante, y nos dijeran “Este regalo es para Navidad, Reyes y tu cumpleaños”. Cuanta bronca nos daba!!!

Pero éste no era el caso, porque esta vez los afectados eran todos menos yo, y los cumpleaños de mis primos eran en Febrero y Abril. Así que no sabíamos que pensar… Se nos hizo interminable la espera hasta la medianoche, y nuevamente fallaron todos nuestros trucos para acelerar las cosas (adelantar los relojes, decir que habíamos escuchado la sirena de los bomberos, etc).

Finalmente, llegó la hora y por fin pudimos ir a abrir los regalos. La decepción fue mayúscula, porque había poquitos regalos y eran más que nada ropa (yo había tenido más juguetes que mis primos y mi hermano, tal vez por ser el más chiquito). Estábamos muy enojados. Pero entonces mi mamá y mi tío nos dijeron que teníamos que ir al subsuelo de la casa de mi abuelo, porque había un regalo más para ir a ver. Bajamos sin saber que esperar, y para nuestra sorpresa nos encontramos con unas bicicletas relucientes, marca “Aurorita”. Una más grande para Germán, una para Guillermo, una más chica para Cristian… y nada para mí.

Yo me quedé helado. Me explicaron que yo todavía era muy chico para tener una bicicleta nueva, y que en todo caso, ahora podría usar la que tenía Guillermo antes, que era una bicicleta de color mostaza. Pero esta bicicleta estaba en casa, no en lo de Pepe y Haydée!

Por supuesto, una vez que mis primos y mi hermano se repusieron de la sorpresa, se dispusieron a salir a dar una vuelta con ellas. Y yo no tenía con que acompañarlos! Desesperado por unirme a ellos y así sentirme grande, agarre lo primero que encontré con ruedas: una carretilla chiquita que me habían regalado. Y allí salieron mis primos y mi hermano a dar vueltas manzana en bicicleta (un poco a los tumbos), mientras yo los seguía empujando una carretilla.

Quién sabe cuánto habrá durado esto, pero lo bueno es que yo no me acuerdo de haberlo hecho, porque me da pena (y ternura) de mí mismo, de imaginarme corriendo a lo loco empujando una carretilla, mientras trataba de seguirle el paso a los chicos más grandes, que seguramente irían volando con sus bicicletas nuevas… Es el día de hoy que la sola mención de esta anécdota hace que Gaby y la tía Analía se maten de la risa.

Años después, me tocó a mí ser el que bajara la escalera a buscar su regalo especial. Por algún motivo que no recuerdo, mi Papa también estaba allí, y fue quien me vendó los ojos para llevarme al subsuelo junto con Mamá. Una vez abajo, me sacaron la venda y allí me encontré con mi flamante bicicleta, también marca “Aurorita”, de color verde metálico. Era hermosa. Y mucho más rápida que mi carretilla!

 
 
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9 comments:

  1. si, me acuerdo lo resistente que era esa bicicleta... si no preguntale al chevrolet 400...

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  2. That is a great story! I can just see you now with your little legs moving as fast as they can trying to keep up while pushing your wheelbarrow. :P

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  3. Fafa, no tengo ni idea de qué estás hablando... O tal vez sí: link

    Karen, I think it's a cute story. But too good I can't remember it, because I would still feel sorry for myself! :-)

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  4. Te ganó la carrera el Fafa??
    Juaaa!!!
    Grande Fafa.

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  5. esto ya lo habia leido!
    no?

    es una historia tierna de la infancia... menos mal que no te la acordabas si no te la contaban, porque pudo haberte generado un trauma jaja

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  6. Una Aurorita... yo tenia una naranja metalizada... espectacular.
    Che, me agarro curiosidad lo del Chevrolet 400... ahora voy para alla.

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  7. No sé, Agos... Nunca la posteé, pero hay un link en mi página 'Best of...' (que por ahora está offline). Tal vez lo leíste allí, pero es mucho más largo que lo que publiqué ayer.

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  8. obvio... siempre le gané a todo, carrera de bici, al futbol con rasti, a los soldaditos, a la cabeza con la pulpo de goma... etc

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  9. Sin comentarios......

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