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Friday, January 22, 2010

The cover-up

(En español más abajo)
 
CanadaMy grandfather Pepe loved to go out, I have already discussed that. Unfortunately -or not- my grandma didn't, unless it was poker night (because she loved to play cards). During the 80's, when we were already in Buenos Aires, Pepe would just show up unannounced, to my mother's surprise -and concern.

- What are you doing here? And how did you get here?

The answer would always be the same:

- Well, (insert friend's name) was coming for (insert number) days, so I offer to come with him so he wouldn't travel alone...

The only problem was that he wouldn't go back home with his friend, staying with us for a couple of weeks. This would be quite an inconvenience for my mother, as she would have to make sure that Pepe wouldn't sneak out to visit a friend or something like that. He would behave in Buenos Aires the same way he did in Necochea, and believe me, that wasn't safe. Not then, not now.

My mother would end 'putting' him on a bus back home, and this is when the story actually begins.

Pepe arrived to the bus terminal in Necochea and was surprised to see his son (my uncle Ernesto) waiting for him, especially considering that:

  1. He lived five blocks away from there
  2. It was 5:45 AM on a Sunday.

- What are you doing here? What happened?
- Nothing! I just came to pick you up...
- And you got up just for this?
- Sure!

Then, after an awkward pause, my uncle would say:

- Why don't we go to the beach for a coffee, Dad?

'The beach' was on the other end of the city. And it was winter. Still puzzled, my grandfather agreed.

My uncle did everything deliberately slow. It took him about 30 minutes to finish the coffee and eat two croissants. And even after that, he would insist in talking about the weather, politics, sports, etc. Tired, and a little worried, Pepe demanded:

- Can we PLEASE go now? I'm tired.

My uncle had no more choice than to obey. I would find out the reason for such strange behaviour many years later, and I wonder if Pepe ever knew.

My grandma had gone out (over some friends to play cards) and she hadn't gotten back home yet! She beat Pepe by just a few minutes, to the point that she actually pretended to be asleep when my grandfather finally made it home, at around 6:45 AM.

Have I mentioned that they were both in their late seventies? :-)

 Pepe and Haydeé – 01/01/1998

 
 
Argentina
A mi abuelo Pepe le gustaba salir a parrandear, ya he contado eso. Desafortunadamente –o no– mi abuela no era muy salidora que digamos, a menos que fuera porque tenía que jugar a las cartas en lo de algún amigo o una de sus hermanas (algo que a ella le encantaba). En los 80’s, cuando ya vivíamos en Buenos Aires, Pepe se nos aparecía sin anunciarse, para sorpresa –y preocupación– de mi madre.
 
- Qué andás haciendo acá? Y cómo viniste?

La respuesta era siempre la misma:

- Bueno, (insertar nombre de amigo) venía por (insertar número) días, así que me ofrecí para acompañarlo para que no viajara solo…

El único problema es que no se volvía con su amigo, sino que se quedaba con nosotros por un par de semanas. Esto era un inconveniente para mi madre, porque ella tenía que ir a trabajar y al mismo tiempo asegurarse de que Pepe no se nos escapara para ir a visitar a un amigo en la otra punta de la ciudad o algo así. Es que él se ‘movía’ en Buenos Aires de la misma manera que lo hacía en Necochea, y esto, créanme, no era seguro. Ni antes, ni ahora.

Mi madre terminaba ‘subiéndolo’ a un colectivo para que lo llevara de vuelta a casa, y ahí es donde empieza esta historia.

Cierta vez, Pepe llegó a la terminal de ómnibus de Necochea y se sorprendió de encontrarse a su hijo (mi tío Ernesto) esperándolo, especialmente si uno considera que:

  1. La terminal quedaba a unas cinco cuadras de la casa de Pepe
  2. Era un domingo a las 5:45 AM.

- Qué estás haciendo aquí? Pasó algo?
- No, para nada! Vine a buscarte…
- Y te levantaste a esta hora sólo para ahorrarme cinco cuadras?
- Claro!

Luego de un silencio incómodo, mi tío agregó:

- Vamos a tomar un café a la playa, Papá?

‘La playa’ quedaba en la otra punta de la ciudad. Y era pleno invierno. Todavía intrigado, mi abuelo accedió.

Mi tío no podría haber hecho las cosas más despacio. Le llevó como 30 minutos tomarse un café y comer dos medialunas. Y luego, todavía insistía en hablar del tiempo, política, deportes, lo que fuera. Cansado, y ya preocupado, Pepe interrumpió:

- Podemos irnos, POR FAVOR? Estoy cansado.

Mi tío no tuvo más remedio que obedecer. Yo me enteraría de la razón de un comportamiento tan extraño muchos años después, y me pregunto si Pepe supo el por qué alguna vez.

Mi abuela había salido a ‘timbear’ (jugar cartas) y todavía no había vuelto! Le ganó a Pepe por minutos, al punto que se hizo la dormida cuando mi abuelo finalmente llegó a casa, a eso de las 6:45 AM.

Ya mencioné que ambos ya tenían casi ochenta años por entonces? :-)

 
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5 comments:

  1. Un par de aquellos. Si hay algo que me gusta, son los viejos traviesos y rebeldes.

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  2. Buenísimo!!!! jaja, da gusto la gente que a esa edad tiene semejante espíritu, ¿no?

    Saludos desde Córdoba,
    Fede

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  3. Jaja, por ahi dicen..."siempre hay un roto para un descosido"

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  4. That was so funny I had to read it out loud to my husband. Your grandparents sound like quite the couple!

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