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Thursday, July 23, 2009

A man, crying

Canada
It happened on my previous trip to San Diego, but I didn’t remember to write about this until I happened to go back to the same place last week.
 
Even though I travel to many hospitals, I normally spend my days at the PACS office (acronym that defines the software we make, which is used by doctors to diagnose by imaging), the server rooms and the rooms where the doctors review and interpret the studies (normally called ‘reading rooms’ and darker than a metro tunnel). Though the first two rooms are normally in remote locations within the hospital (and normally near the morgue), I haven’t been exposed to many bad sights. Even more, in all the trips I have made, only twice I’ve seen a gurney carrying a body to the morgue, and both happened on the same night. I do, however, some less-than-ideal moments to talk about, like when I was upgrading the system in the Trauma room while they were treating a couple that had had a motorcycle accident at  a mere 5 metres from where I was… :-(
 
I could still say that my exposure to patients and their families is close to minimum, which is of course a good thing for both. Being the guy I am, though, I will tell you about an exception to that rule.
 
I had gone to the basement at the hospital, where there’s a McDonald’s and a little convenience store. I was going to buy a bottle of water and maybe some gum. I went down in the elevator along with a gentleman that went to the McDonald’s just next door. I saw that same person again on my way out; he sat at one of the little tables outside and carefully placed his tray with food… only to break into tears immediately.
 
I was paralyzed, but at the same time fully aware that I was invading his privacy. Since he couldn’t see me, I just sat conveniently far away from him in order not to be caught eavesdropping. However, I could still hear him cry, so I started to come up with reasons why he was so sad. Could it be his wife, or his mother or his father? Maybe it’s he himself who got really bad news? There I was, making all kinds of wild deductions about somebody I knew absolutely nothing about.
 
Suddenly, his phone rang. The man looked at the screen, wiped his tears quickly and replied in a surprising jovial tone: "Hi, sweetie!". I left immediately, because I was feeling embarrassed by my own curiosity, but once again I started to guess: "If he called her 'sweetie' he must be taking to his little girl”; “It must be his wife who’s in the hospital”; “What a brave man, to have the spirit to talk on the phone when he’s probably going through one of the worse moments in his life”...

I couldn’t think of anything else for the rest of the day, and you can see that even a week after that I still remembered that moment. Witnessing this anonymous man’s pain was for me a slap in the face that put me back into reality.

Sure, what I do helps people receive a better medical treatment, and I have no doubts it might even help save some lives.

But sometimes, all that is not enough.

 
image
Picture from David Bryand's blog 
 
 
ArgentinaMe pasó en mi penúltimo viaje a San Diego, pero no recordé escribir sobre esto hasta que volví a estar en el mismo lugar la semana pasada.

A pesar de que visito muchos hospitales, por lo general paso mis días en la oficina de PACS (sigla que denomina al software que nosotros fabricamos, y que es utilizado para hacer diagnósticos por imágenes), las salas de servidores y las salas donde los doctores revisan e interpretan los estudios (normalmente llamadas 'reading rooms', y que son tan oscuras como el túnel de un metro o subterráneo). Si bien las dos primeras están por lo general ubicadas en lugares remotos del hospital (y por lo general cercanos a la morgue), no me ha tocado ver muchas escenas escalofriantes. Es más, en todos los viajes que he hecho, sólo he visto dos camillas llevando un cuerpo hacia la morgue, y eso ocurrió en el mismo día. Si tuve, en cambio, alguna que otra experiencia un tanto inquietante, como cuando estaba actualizando el sistema en una guardia mientras a 5 metros de mí atendían una pareja que había tenido un accidente en su motocicleta... :-(

Pero podría decir que mi exposición a los enfermos y sus familias es más bien mínima, lo que es sin dudas bienvenido en mi caso. Claro que en este caso, les contaré una excepción a esa regla.

Había bajado al subsuelo de este hospital, en donde funcionan un McDonald's y un pequeño mercadito. Mi intención era comprarme una botella de agua y tal vez unos 'chiclets'. Bajé en el ascensor junto a una persona que se dirigió al McDonald's, que estaba al lado. Cuando salí del mercadito, vi a esa misma persona sentarse a una de las mesitas de afuera y cuidadosamente depositar su bandeja con la comida... para romper en llanto inmediatamente.

Me quedé paralizado, pero a la vez a sabiendas de que estaba invadiendo su intimidad. Como él no podía verme, me tranquilicé y me senté lo suficientemente lejos como para no quedar en evidencia. Sin embargo, podía oir su llanto, y comencé a conjeturar acerca de qué le estaría pasando. Sería su esposa, su madre, su padre? Tal vez haya sido él mismo quien recibió una muy mala noticia? Heme ahí, haciendo toda clase de deducciones sin ningún asidero, acerca de una persona sobre la que no sabía nada.

De repente, sonó su teléfono. El hombre miró la pantallita, se secó rápidamente los ojos y contestó en un impensado tono jovial: "Hi, sweetie!" ("Hola, dulzura!"). Me alejé enseguida, porque mi propia curiosidad me estaba dando vergüenza, pero nuevamente comencé a conjeturar: "Si le dijo 'sweetie' seguramente hablaba con su hija pequeña"; "Debe ser su esposa la que está internada"; "Qué bravo este hombre, tener la presencia de ánimo para hablar por TE cuando seguramente está pasando por uno de los peores momentos de su vida"...

No pude pensar en otra cosa por el resto del día y bien ven que una semana después aún recordaba el momento. Asistir al dolor de este hombre anónimo me dio una cachetada para ponerme de vuelta en la realidad.

Seguro, lo que yo hago ayuda a que la gente tenga un mejor tratamiento médico y no tengo dudas, en alguna manera a salvar vidas.

Pero a veces, todo eso no alcanza.

 
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6 comments:

  1. Excelente Gabriel, relatas un "cuento breve" muy bien escrito, muy bien llevado hasta el final.

    A mí me pasó 3 veces de estar en esa situación en terapia intensiva de un hospital, pero tal era la urgencia que ni tiempo había para commer... o para llorar. Pero al final, mis hijos se salvaron las tres veces,por un pelito...

    Éramos tan jóvenes!

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  2. No me pasó muchas veces pero creo que recuerdo todas, el nudo en la garganta es como que no se deshace nunca. Hasta me cuesta comentar. Es terrible la impotencia que se siente al no poder ayudar a alguien, aunque sea desconocido.

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  3. Ya me imagino como te habras sentido tu y en verdad no me quiero ni imaginar como se sentia la otra persona.
    Mira que es tan dificil no poder hacer nada.
    Todas las mañanas cuando tengo una chansita me pongo a leer los blogs de mis amigas(os) y hay veces que leo muchas historia muy tristes. Es cuando realizo que estoy bendecida por Dios, pues gracias a el a mi familia no le falta nada. Todos estamos bien de salud, yo le agradezco tanto a mi Dios y pido mucho por la demas gente para que le vaya mejor en general.
    Esta vida que nos toco vivir es muy dificil; hay tantas enfermedades hoy en dia que a veces pienso que algun dia ya mero nos toca.
    Ahora precisamente en la mañana estaba platicando con una vecina (de 86 años) refrente al fallecimiento de su esposo, cual lo perdio hace 1año y medio. Estabamos platicando de los 2 enfermos que hay en la cuadra. Son dos y tambien son esposos, y me dijo que pues muy pronto ya habra 2 mas viudas en la cuadra y pues en realidad ellos ya van de salida pues ya vivieron mas de 70 0 80 años.
    Ella me dijo algo que me hizo reflexionar: "Cuidate tu y tu esposo mucho pues tienes a tres chiquitines que los necesitan bastante. Y ahora la gente no dura muchos años como antes"
    Y pues en verdad es cierto, pues you creo que tiene que ver mucho la alimentacion.
    Bueno en fin
    Te dejo pues este en lugar de ser un comentario corto ya se volvio una carta :D
    Cuidate!
    ~Rocio Cobos

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  4. I would have felt the same way as you. Both curious and embarrassed to have witness his pain from his body language.
    I hope nothing really bad happened to his family member(whoever it was).

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  5. As a family man yourself, I'm sure you feel his pain.

    This is exactly why I wouldn't be able to work in health care! Curing people must be a great feeling, but the downside is obviously dealing with very tough situations.

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  6. Hola Gabriel.
    Una de las cosas que son importantes cuando uno hace una labor es que ella le sirva a alguien. A veces uno no se da cuenta, hasta que sucede algo como esto y te da a reflexionar.
    Alguna vez trabaje en la venta de software (SPSS tal vez lo conoces) y una de las mayores satisfacciones era su aplicación en beneficio de las personas. Por ejemplo, lo usaba el departamento de Infecciones de la Universidad de Chile en sus estudios.
    ¡Imagínate a cuanta gente podrá salvar la vida el software que trabajas!
    Un abrazo.

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