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Friday, April 04, 2008

Birth stories #2 - Carolina

birthstories
(This is my second story of the four I'm writing for the "Birth Story Carnival" that Lotus held at her "Sarcastic Mom" blog. I know this took place on March 24th, but I would still love to participate in it. For more birth stories, click here).

CanadaThings were going really well for us. I had a new job (at IBM), and even though I had to travel to downtown Buenos Aires every day at first, I was soon transferred to the location in Martínez, which was just 10 blocks away from home. I was finally on a diet, so I had lost over 30 kg (yes, more than 65 pounds). I was so skinny, that more than one asked me if I was sick! :-)

Caro y Mamá durmiendo Gaby was doing exceptionally well with her pasta and pizza store ("Marco"). They were at the top of their game, with many -and big- customers, like supermarkets and gas stations, lining up to buy her empanadas and pizzas. Santi was growing up and becoming a very smart and cute little boy. Since he was around adults most of the time (us, my in-laws), he developed a speaking ability that was totally uncommon for a 1 year old. He had a very rich vocabulary, and he knew how to use it. There's a lady who has a grocery store close to where we lived, that still remembers how Santi could identify all the fruits and vegetables since he was a little over a year old.

If there was anything we needed to make things even better for us, was another kid coming. And that's exactly what happened. Once again we went through the "Eva test" (that's how it's called in Argentina) and once again we got a positive. A few months later, another amniocentesis study gave us the news that it was going to be a girl this time (and the 'guessing the sex' score was now 2-0 in my favour). We didn't need a book of names this time: I asked Gaby what did she think about the name Carolina, and told her that it was the name I was going to have had I been a girl. In fact, my father had always wished he would have a daughter named Carolina (and he had five boys), so the next best thing would be to have a grand-daughter named Carolina. Gaby liked the name, so Carolina it was. Strangely, we decided not to give her a middle name, so she's Carolina Almada. We would repeat that pattern with Florencia, so even both our boys have two names (Santiago Nicolás and Juan Francisco), our girls don't (Carolina and Florencia). There was no question about the godparents: since both of us were godparents to my brother Guillermo and his wife Analía's second daughter (Valeria), they would be Carolina's.

Carolina en brazos de Papá The due date was getting closer, and we knew that Gaby would go through another C-section because it had been less than two years since she had given birth to Santi. I have to tell you, knowing when Carolina was going to be born (March 21st, 1997) was a little disappointing to me. Planning a birth (such an important event) like you plan other more mundane things really upset me. I used to joke: "Well, on Friday I get up early, I go to the bank, then have lunch, then we go have the baby", like it was just another thing to do, but I was actually angry.

Carolina had other plans, though. The Saturday before our due date, we went to see the obstetrician for one last time. Gaby's belly was huge, to the point that those who know it all had predicted that we would have twins. "You know", they would say to me, "Your dad is a twin, and it's known it jumps a generation". Yeah, right, like I was the one who would contribute with the eggs instead of the sea monkeys (oh, sorry, too graphic?) :-)

The thing is that we went to the doctor, and he did an ultrasound and a fetal monitoring so we could hear the baby heart beating. Everything was normal, but the heartbeats were very uniform; they were in the 140 beats per minute region, which is OK, but they normally should go down to 120, then up to 160, then down again... Carolina seemed to be stuck in 140. The doctor thought there could be something wrong, and maybe the baby was overdue (Gaby's belly was so big that he thought that we either had a 'superbaby' or there was some other problem). He then decided that Gaby would have her C-section that same day. Gaby got worried, I was just delighted: I had gotten my wish, an 'unexpected' birth date. I was dreaming I would get to drive to the hospital at 3AM wearing my pyjamas. This probably was as close as I would ever get.

Carolina was born exactly at 4PM (same as Santi) of the 15th (same as Santi!) of March (OK, different than Santi). She was a perfectly healthy baby; but she was very tiny! She barely weighed 2.850 kg (a mere 6.28 pounds) and actually lost some weight during the first few days. One of her tear ducts was blocked; Santi had had the same problem, and he actually had a minor surgery to correct it. In Carolina's case, I was able to fix it by massaging her eyes patiently every day for a few months, until one day it just got 'unclogged'.

Tiny as she was, she was a beautiful girl, a perfect complement to the beautiful boy we already had. She was my princess, and she still is. Only problem is that she has somehow developed into a beautiful pre-teen overnight, and I really didn't notice. And I always thought it was her the one whose head is in cloud nine! It caught me by surprise; Carolina is not a baby anymore.

She's a beautiful, talented, funny and caring girl. She couldn't be more like her mom. Sometimes she can also be stubborn, childish, a little irresponsible or just plain silly.

Good to know she got something from me too.


ArgentinaLas cosas nos estaban yendo realmente bien. Yo tenía trabajo nuevo (en IBM), y si bien al principio tuve que viajar al centro de Buenos Aires, pronto fui transferido a la planta en Martínez, que quedaba a sólo 10 cuadras de mi casa. Yo había finalmente comenzado una dieta, así que había bajado más de 30 kg (sí, más de 65 libras). Estaba tan delgado que más de uno me preguntó si estaba enfermo! :-)

Carolina recién nacida (2) A Gaby le estaba yendo excepcionalmente bien con su negocio de pastas y pizza ("Marco"). Estaban en la cúspide, con muchos -y muy grandes- clientes, como supermercados y estaciones de servicio, haciendo fila para comprar sus empanadas y pizzas. Santi estaba creciendo y se convertía de a poco en un muy niño muy lindo y muy inteligente. Como estaba siempre rodeado de adultos (nosotros, mis suegros), había desarollado una habilidad para el habla que era totalmente fuera de lo común para un nene tan chiquito. Tenía un vocabulario muy rico, y sabía cómo usarlo. Había una señora que tenía una verdulería cerca de nuestra casa, y aún hoy recuerda como Santiago podía identificar todas las frutas y verdudas desde que tenía poco más de un año de edad.

Si había algo que necesitásemos para que las cosas fueran aún mejores para nosotros, era tener otro bebé. Y eso fue exactamente lo que pasó. Otra vez hicimos el "Eva test" (ése es el nombre que se le da en Argentina) y otra vez tuvimos un positivo. Unos meses más tarde, el estudio de amniocentesis nos dio la noticia de que esta vez íbamos a tener una niña (con lo que el score de 'adivine el sexo del bebé' se puso 2-0 en mi favor). Esta vez no hizo falta el libro de los nombres: le pregunté a Gaby qué pensaba del nombre Carolina, y le conté que era el nombre que me hubiesen puesto a mí si yo hubiera sido una niña. En realidad, mi padre siempre había soñado con tener una hija llamada Carolina (y terminó teniendo cinco varones!), así que al menos se podía conformar con tener una nieta con ese nombre. A Gaby le gustó el nombre, así que fue Carolina nomás. Lo curioso fue que decidimos no ponerle segundo nombre, así que quedó en Carolina Almada. Años después, repetiríamos esa decisión con Florencia, lo que causó que mientras nuestros dos hijos varones tienen dos nombres (Santiago Nicolás y Juan Francisco), las niñas sólo tienen uno(Carolina y Florencia). No hubo muchas dudas acerca de los padrinos: como ambos éramos los padrinos de la segunda hija de mi hermano Guillermo y su esposa Analía (Valeria), ellos serían los de Carolina.

La fecha de parto se acercaba, y supimos que Gaby iba a tener otra cesárea porque habían pasado menos de dos años de la previa. Tengo que decir que saber cuándo iba a nacer Carolina (el 21 de Marzo de 1997) me desilusionó un poco. Planear algo tan importante como el nacimiento de un hijo como si fuera una cosa de lo más mundana me molestaba mucho. Solía bromear: "Bueno, el viernes me levanto, voy al banco, después almorzamos, después tenemos al bebé...", como si fuera otro trámite que tenía que hacer ese día, pero la verdad es que estaba bastante enojado al respecto.

Carolina tenía otros planes. El sábado previo a la fecha de parto, fuimos a ver al obstetra por última vez. La panza de Gaby era enorme, al punto que esos que lo saben todo habían predicho que podrían ser mellizos. "Sabés", me decían, "tu papá es gemelo, y se sabe que esas cosas van generación de por medio". Sí, claro, como si fuese yo el que contribuía con los óvulos en lugar de los sea monkeys (oh, perdón, fui muy gráfico?) :-)

Papá con Santi y Caro El asunto es que fuimos al doctor, que le hizo a Gaby una ecografía y luego un monitoreo fetal, así podíamos oir los latidos del corazon del bebé. Todo era normal, pero los latidos eran demasiado uniformes; estaban en el rango de los 140 latidos por minuto, lo que está bien, pero normalmente deberían bajar a 120, luego subir a 160, después bajar de nuevo... Carolina parecía estacionada en los 140. El doctor pensó que algo podría estar mal, o tal vez el bebé se había pasado de fecha (la panza de Gaby era tan grande que pensó que se podría tratar de un 'superbebé' o que podría tener algún problema de salud). Decidió entonces que Gaby tendría su cesáarea ese mismo día. Gaby se preocupó, y yo no podría haber estado más contento: me habían concedido mi deseo, una fecha de nacimiento 'inesperada'. Siempre había soñado con salir volando para el hospital a las 3AM manejando en mis piyamas. Esto era seguramente lo más cerca que iba a estar de eso.

Carolina nació exactamente a las 4PM (igual que Santi) del 15 (igual que Santi!) de Marzo (OK, distinto a Santi). Era un bebé perfectamente sano; pero era muy chiquitita! Apenas pesó unos 2.850 kg (unas meras 6.28 libras) y encima perdió peso durante los primeros días. Uno de sus conductos lacrimales estaba bloqueado; Santi había tenido el mismo problema, por el que requirió una pequeña intervención para corregirlo. En el caso de Carolina, yo pude solucionar el problema masajeándole los ojos muy pacientemente todos los días, por varios meses, hasta que se 'destapó'.

Chiquitita como era, Caro era una nenita hermosa, y un complemento perfecto para el muy bonito nene que ya teníamos. Ella era mi princesa (bueno, todavía lo es). El único problema es que de alguna manera se ha convertido en una hermosa pre-teen de la noche a la mañana, y yo ni me di cuenta. Y yo que pensaba que era ella la que siempre estaba en las nubes! Me tomó por sorpresa; Carolina ya no es un bebé.

Es una niña hermosa, talentosa, divertida y cariñosa. No podría ser más parecida a su madre. Claro que a veces también puede ser obcecada, infantil, un poco irresponsable o simplemente hacerse la bobita.

Es bueno saber que también tiene cosas mías.

8 comments:

  1. Yo adoro estas historias... son un poema ♥

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  2. Que alguien que escribe tan bien me diga algo así, es más que un cumplido, Jacqueline. Es un orgullo!

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  3. Felicidades papá y mamá

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  4. Me morí de amor!!!!
    Muy linda historia.
    Al final le dijeron a Gaby por qué tan grande la panza?
    (y no sabía que éramos casi vecinos... jaja... desde que me mudé de Misiones viví en Mtz)
    :)

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  5. pd: a comprar la escopeta ahora no?
    aajajaja

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  6. Paola, me olvidé de aclarar el asunto: la panza de Gaby era todo líquido. Medio cochino lo que voy a contar, pero salpicó hasta el techo, de acuerdo con el obstetra... Me la imagino a Caro nadando de lo lindo...

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  7. ¡Carolina es un lindo nombre para tan hermosa niña!
    ¡Ya tienes a Santiago y Juan que te puedan ayudar en la tarea de espantar los buitres! jajajaja!

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  8. snifff ....
    beso.
    Gladys

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