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Saturday, November 24, 2007

The Longest Trip (Part 9)

(Continues from here)

The decision was made: I was going to be transferred to a specialized clinic. There was a problem, though: that clinic had interrupted its services to the private company that I had medical coverage through, effective January 1st. This meant that I would have to pay for the surgery with money from my own pocket. Once again, Rolo and his company came to the rescue and pleaded my case so convincingly that the hospital had no option other than to allow me in. After that, every time I went there I would go through the same steps: "I'm sorry, we don't work with that plan anymore". "I know, but I'm Gabriel Almada". "Oh, in that case, yes, please come in"... :-)

The Dupuytrén Institute was at about half an hour from the other clinic, also in Downtown Buenos Aires; the trip was uneventful. I grew concerned about the reaction of the people who welcomed me at the new clinic and until the doctor who was -in theory- going to operate on me saw me. The nurse who came to receive me when the ambulance arrived saw the skeletal traction and said to herself: "This is not done correctly". The same comment came from the person pushing my cart to my room. I was very worried, it became more than evident that I hadn't been taken care of properly.

The chief or Orthopedics at the hospital was a brilliant doctor called Horacio Gómez. He had seen me at the previous clinic already and had said "You need surgery ASAP. I can't do it, because I would have to charge you $5,000, so you will be treated by my right hand, Doctor Garrido, who has my utmost confidence and support". Truth be told, both seemed to be excellent professionals to me, but I was kinda sad that I wasn't going to be treated by who's arguably the best Trauma specialist of Argentina.

Once in the room, they removed the traction I had and put me on another one, with a different angle and even less weigh (6,5 kg instead of 7). If with the first traction I had always said I wasn't feeling anything, in this case I could tell the traction was working right away. I spent a day and a half literally crying because of the pain, until I finally went under surgery. Nothing would make the pain go away, and I felt like my kneecap was about to fly going through my skin. The pain was just terrible, but I was thinking "this is working, it should have been like this since the beginning" at the same time.

On Thursday January 19th, the nurse came to pick me up at 6:00 AM and took me to surgery. I said goodbye to Gaby and they put me in a room to get me ready. I was shaved, they put me on the IV... and then they sent me back. There was an urgent case so they were forced to reschedule. I was going to have surgery at 2PM.

When it was finally time, I heard the anesthesiologist talking to the surgeon as I was lying on the operating table. They were discussing the way they were going to give me the local anesthetic. "Local?", I asked. "No way, please put me to sleep, I won't stay up listening to you sawing my bones in my butt!". They hesitated, so I exaggerated things a little and quickly convinced them. Then it was time for them to find a vein they could use. My arms offered nothing to him, so they started to check on my hand and my legs. Once nothing happened, they said "Well, we will have to inject the anesthesia through your neck".

I looked at them as if they were aliens. "Through the neck?" Are you nuts?". They replied: "Don't worry, you won't feel a thing". They injected me a local anesthetic and then put the bigger syringe on. They announced "We are about to inject the anesthesia now, please count all the way to three" as they proceeded.

I don't even remember having said "one".

(Continues here)

(Continúa de aquí)

La decisión ya estaba tomada: me iban a trasladar a una clínica especializada en traumatología. Había un problema, sin embargo: esa clínica había suspendido la cobertura de la obra social que yo tenía, efectivo al 1ro de Enero. Esto significaba que yo tendría que pagar la operación de mi bolsillo. Nuevamente, Rolo y su empresa salieron al rescate y 'pelearon' el caso hasta que al hospital no les quedó más remedio que aceptarme. A partir de ese día, cada vez que fuí allí para hacerme chequeos, pasé por la misma rutina: "Lo siento, no atendemos a gente de este plan". "Ya sé, pero yo soy Gabriel Almada". "Ah, entonces sí, pase"... :-)

El Instituto Dupuytrén estaba a una media hora de viaje dentro de Buenos Aires, y el viaje transcurrió sin problemas. Me preocupó la reacción de la gente que me recibió y me atendió hasta que me vió el médico que -en teoría- me iba a operar. La enfermera que me recibió vió la tracción esquelética que tenía y dijo como para sí misma "Esto está todo mal hecho". El mismo comentario vino de parte del camillero. Estaba muy preocupado, era ya mas que evidente que me habían tratado muy mal.

El jefe de Ortopedia del hospital era un brillante doctor llamado Horacio Gómez. El había venido a verme a la clínica y había dicho "Hay que operarte cuanto antes. Yo no puedo hacerlo, porque de ser así te tendría que cobrar U$S 5.000, así que en mi lugar va a estar mi mano derecha, el Dr. Garrido, que es de absoluta confianza". La verdad sea dicha, ambos me parecieron excelentes profesionales, pero me dio pena que no me operara quien tal vez era el mejor especialista en traumatología de Argentina.

Una vez en la habitación, me sacaron la tracción que tenía, y me colocaron otra, que tenía un ángulo distinto y hasta menos peso (6.5 kg en lugar de 7). Así como en la primera clínica siempre dije que no sentía nada -y así me fue-, en este caso pude dar fe de que la tracción funcionaba. Me pasé un día y medio literalmente llorando del dolor, hasta que me operaron. No había nada que me calmara, y yo sentía como si mi rótula fuera a salir volando por los aires. Era un dolor terrible, pero a la vez pensaba "esto está funcionando, así debería haber sido desde el principio".

El jueves 19 de Enero a las 6:00 AM vino la enfermera a buscarme para llevarme a cirugía. Me despedí de Gaby y me llevaron a una sala a prepararme. Me afeitaron, me colocaron el suero y... me mandaron de vuelta. Había llegado una urgencia y hubo cambio de planes. Me operarían a las 2PM.

Cuando al fin se hizo el momento, y ya en la sala de operaciones, escuché al anestesista discutir con el cirujano acerca de cómo iban a darme la anestesia local. "Local?", pregunté. "No, ni hablar, por favor duérmanme, ni loco me quedo despierto escuchando cómo me serruchan los huesos de mi trasero". Tenían dudas, así que exageré un poquito mis nervios y los convencí enseguida. Llegó entonces el turno de encontrar una vena para así inyectarme la anestesia. Mis brazos no ofrecieron ninguna, así que comenzaron buscando (y perforando de manera exploratoria) mis manos y mis piernas. Cuando nada funcionó me dijeron "vamos a tener que inyectarte la anestesia por el cuello".

Los miré como si fueran extraterrestres: "Por el cuello? Están locos?". Me dijeron: "No se preocupe, no se siente absolutamente nada". Me inyectaron un anestésico local, e inmediatamente después insertaron la jeringa. Tenían razón, no sentí nada. Me anunciaron: "Ahora le vamos a inyectar la anestesia, por favor cuente hasta tres" y procedieron.

No recuerdo ni siquiera haber dicho "uno".

(Continuará aquí)

4 comments:

  1. Menos mal que venias poco inspirado!
    Al fin me hice un respiro para ponerme a leer...

    Espero ansioso la continuación... la verdad me haz dejado sin palabras...

    ReplyDelete
  2. Sí que te dieron duro, Gabriel. Espero que todo ese sufrimiento haya sido compensado.
    Saludos

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  3. Esto ya da para material de Grey's Anatomy!!!
    jajaja
    Qué garrón!

    ReplyDelete
  4. Xel-Ha, espero poder inspirarme para encontrar otra historia así en mi memoria. Ya se me ocurrieron muchas, pero son más cortas. Tal vez es mejor...

    Jorge, ya lo creo que se vieron compensados. Muchas veces pienso que el accidente me cambió la vida para bien, y definitivamente.

    Paola, más que Grey's Anatomy, lo mío parece sacado de esas novelas de Andrea del Boca en las que no podría sufrir más, la pobre chica. ;-)

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