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Monday, November 19, 2007

The longest trip (Part 4)

(Continued from here)

The impact was very hard, and it stunned me for a moment. I remember that the first thing I did was to look at Gaby and ask her "Are you all right?", to what she replied affirmatively. Then I said "Well, I'm not..." I had suffered a very hard blow to my face, even breaking part of the steering wheel with it. Besides, I had hit my knee against the dashboard and it became evident to me that my right leg was broken. However, none of those things worried me at the moment. My wife was five months pregnant, and I was very worried about the baby. The anguish and the guilt took over me, and I started to cry desperately for somebody to help my wife, because many cars had already stopped to assist us.

The issue with my guilt is very complicated to describe, because there were no doubts at all about the facts and whose responsibility was, and it wasn't mine. However, my wife was hurt, and I was the one who was driving, so she was depending, relying on me. I haven't been able to get over that guilt, even today. Everything was so obvious, that I even started to ask myself "maybe I was not paying attention, or I fell asleep at the wheel, because it can't be easily explained how you can find a truck in the middle of the highway, blocking both lanes. Since I have never drunk alcohol, at least I could scratch that alternative.

People around started to try to rescue us. The crash had been very hard, so the car's chasis was displaced. As a consequence, Gaby's door could not be opened, so they couldn't remove her from the car. I lost it, and yelled demanding that they removed her from the car by going through me (I knew I could not move). Of course, nobody with common sense would have done what I was asking them, so I grabbed the roof with my hands and started to pull myself out of the car. Luckily, our helpers noticed it and came to help me before I went face first to the asphalt. While two people helped me stand on my good leg, Gaby finally managed to get out of the car.

I was very relieved to see her, she looked OK. However, her left hand hurt, and what worried me even more, she felt pain in the area where she wore the seat belt. It was evident that we both needed immediate medical attention, but we were in the middle of nowhere. Then the first miracle happened: the car that was coming right behind us (and barely escaped the crash) was an ambulance, that was coming to pick up a patient from a neuropsychiatric hospital that was only 5km away. Five minutes after having been rescued, I was put into the ambulance, Gaby sat by my side and we got ready to go to the hospital. The administration of Autovía 2 -the one we were on- had just been given to a private company, so I even had the presence of mind to tell Gaby "we just had the accident and we're already being taken to the clinic, what a service!"

But the truth is that I felt I was 'broken' and I was enormously concerned about Gaby's health and especially the baby's. As the police arrived to the scene of the accident, the ambulance left.

(Continued)

(Continúa de aquí)

El golpe fue muy duro y me atontó por un momento. Recuerdo que lo primero que hice fue mirar a Gaby y preguntarle "Estás bien?" a lo que me contestó afirmativamente. Entonces yo le dije "Yo no...". Me había dado un golpe muy fuerte con la cara, incluso partiendo uno de los brazos del volante. Además, mi rodilla había golpeado contra el tablero con tal fuerza, que yo me dí cuenta de que me había roto mi pierna. Sin embargo, nada de eso me preocupaba. Mi esposa estaba embarazada de cinco meses, y yo temía por el bebé. La angustia y la culpa me invadieron, y empecé a pedir desesperadamente que ayudaran a mi esposa, porque ya varios automóviles habían parado a asistirnos.

El tema de la culpa es muy complicado de describir, porque de entrada no hubo dudas de cómo habían ocurrido los hechos y quién tenía la responsabilidad del choque, y esa persona no era yo. Pero mi esposa estaba herida, y yo era quien estaba a cargo del auto, por lo tanto dependía de mí. Esa culpa no me la he sacado de encima hasta el día de hoy. Todo fue tan obvio, que llegué a preguntarme si yo no habría venido embobado o directamente dormido, porque no se puede entender que me haya encontrado un camión atravesado en el medio de la ruta. Como yo nunca he bebido, al menos esa alternativa la pude descartar de entrada.

La gente alrededor del auto comenzó a intentar rescatarnos. El golpe había sido muy fuerte, y por lo tanto el chasis se había desplazado. Debido a eso, no podían abrir la puerta del acompañante y extraer a Gaby. Eso me enloqueció, y empecé a pedir a los gritos que la sacaran por encima de mí (yo sabía que no podía moverme). Por supuesto, ninguna persona en su sano juicio haría lo que yo estaba demandando, así que en mi desesperación saqué mis manos, aferré el techo del auto y me empecé a sacar del auto yo mismo. Por suerte, la gente auxiliándonos se dió cuenta y me agarraron antes de que me fuera de cara al piso. Mientras me sostenía en una pierna apoyado en otras dos personas, Gaby por fin logró salir del automóvil.

Mi alivio fue muy grande al verla bien. Sin embargo, le dolía su mano izquierda, y lo que más me preocupó fue que también sentía dolores debido al tirón del cinturón de seguridad. Era evidente que ambos necesitábamos atención inmediata, pero estábamos en el medio del campo. Allí comenzó la serie de milagros: el automóvil que venía inmediatamente detrás nuestro (y a duras penas evitó el choque) era una ambulancia, que venía a buscar a un paciente en un hospital neuropsiquiátrico que se encontraba a unos 5Km de distancia. A los cinco minutos de haber sido rescatados, me subieron a la ambulancia, Gaby se sentó a mi lado y nos preparamos para partir hacia el hospital. La administración de la Autovía 2 -en la que circulábamos- recién había pasado a manos de una empresa privada, así que todavía me quedó presencia de ánimo para decirle a Gaby "recién terminamos de chocar y ya nos están llevando a la clínica, qué servicio!"

Pero la realidad era que yo estaba 'roto' y tenía una enorme preocupación por la salud de Gaby y de nuestro hijo por venir. Mientras la policía llegaba, la ambulancia partió llevándonos al hospital.

(Continuará)

2 comments:

  1. Gabriel, felicito tu actitud positiva, muchos nos hubiesemos enfocado en el choque mismo.
    ¿Tienes algún convenio con Dios? Primero, tuviste reventón de neumático frente de una vulcanización (o gomería). Luego venia tras tuyo una ambulancia. Y no olvidar el episodio del dia de acción de gracias.
    Saludos

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  2. Jorge, gracias por tus comentarios. Espera el próximo post, y verás que más que un convenio con Dios, tengo un 'lifetime membership' :-)

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