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Thursday, December 16, 2010

Tell me Thursday #34 – Hail to the cook

(En español más abajo)

Canada Having such a great cook in the house, I get little to no respect when it's my turn to be running the kitchen. I'm a very limited cook, but there are two things I'm really good at: barbecues and seafood. And Gaby and the kids love... the first one. I only get to eat seafood when my mother in law is visiting us, or when I travel (the shrimp population in Columbia, SC plummeted while I was there, back in October).

When the kids were very little, back in Argentina, I would be alone with them for most of the weekend, as Gaby worked all day on Saturday and until 5PM on Sundays. Most of the times I would have something good and nutritious to feed them with, thanks to Gaby's hard work, but there were others in which I would be the one in charge of making lunch and dinner. I would come up with very creative ways to mask the fact that, ingredient more, ingredient less, I was making the same dish almost every time... but as long as they liked it, I was off the hook!

One of my favourite things to prepare (and favourite thing for them to eat) was what we had called 'cowboy food'. I would prepare a thick, chunky stew using ground beef, eggs, tomato sauce, green peas and sometimes beans. We would sit on the floor, in a circle, as if we were at a campfire, and eat it directly from the pan, using a big piece of bread for help, and making a lot of noise... like those cowboys in the Spaghetti Westerns I used to watch at the "Paris" Theatre in my hometown, Necochea.

The kids just loved that, and honestly, I did too. In their minds, I probably was a great cook! :-)

One of the best things about us moving to Canada was that both my work schedule and Gaby's became more 'normal'. This means that we are home together every weeknight and we enjoy our family life on weekends, something we had never been able to do before. This also caused Gaby to be able to be in charge of the kitchen way more often, so the kids went from their 'cowboy food' diet to a much better one, in which fruits and vegetables re-claimed their  leading role.

Now, Gaby is a fantastic cook, she can make almost anything (she's better than me at preparing seafood, and she doesn't even taste it, because she doesn't like it!); though the kids know this, they have gotten used to it, so they're pretty spoiled. And maybe, just maybe, they miss the crappy dishes that I prepared for them in the past. I have to think that is the case based on their reactions every time I take the occasional shift for dinner, either due to Gaby teaching commitments or because she went out with 'the girls'.

I prepare those 'cowboy food' grubs and the kids are all over them, especially Florencia (who didn't get to live those days back in Argentina). They ask for seconds, sometimes thirds, and then they pay me compliments on my cooking skills. And because of the way they sometimes say things in Spanish, they compliment me while insulting Gaby's skills at the same time!

- Man... You really do know how to cook!

Ha! If they only knew... Wait until you move out of the house, guys, and then you will tell me who the real cook was... The stuff I make, you can eat it anywhere; good luck finding somebody who can cook like your Mom!

I gotta admit, though: my omelettes are sick. 

 
Argentina Con semejante cocinera que tenemos en la casa, yo recibo poco respeto de los comensales cuando es mi turno de ocuparme de la comida. Soy muy limitado, pero hay dos cosas que me salen siempre realmente bien: asados y mariscos. A Gaby y a los chicos les encantan... los asados. Sólo puedo comer pescados y mariscos cuando mi suegra nos visita o cuando viajo (la población de camarones en Columbia, SC se fue a pique mientras estuve allí en Octubre).

Cuando mis hijos eran chiquitos, aún en Argentina, yo me quedaba solo con ellos la mayoría del fin de semana, porque Gaby trabajaba todo el día los sábados y hasta las 5PM los domingos. La mayoría de las veces me dejaba algu nutritivo para cocinarles, pero había otras ocasiones en las que yo me tenía que ocupar de hacerles almuerzo y cena. Y con mis limitaciones, me las ingeniaba para encontrar maneras de ocultar el hecho de que ingrediente más o menos, siempre les hacía el mismo plato... pero bueno, mientras les gustara, yo zafaba!

Una de mis cosas favoritas para preparar (y favorita de ellos para comer) era lo que llamábamos 'comida de cowboys'. Era un 'rejunte' espeso de carne picada, huevos, salsa de tomate, arvejas y a veces porotos (frijoles). Nos sentábamos en el suelo, en circulo, como si estuviéramos en frente al fuego, y comíamos directamente de la sartén, con la ayuda de un gran pedazo de pan, y haciendo mucho ruido... como esos cowboys de los Spaghetti Western que yo había sabido mirar en las películas del Cine París, en mi Necochea natal.

A los chicos les encantaba, y honestamente, a mi también. Como eran chiquitos, tal vez hasta pensaban que yo cocinaba bien! :-)

Una de las mejores cosas que nos pasaron por mudarnos a Canadá fue que tanto mi horario de trabajo como el de Gaby se normalizaron. Esto significaba que estaríamos en casa al mismo tiempo todas las noches, y que disfrutaríamos de la vida familiar los fines de semana, algo que nunca habíamos podido hacer antes. Esto también le permitió a Gaby estar a cargo de la comida mucho más seguido, así que los chicos pasaron de su dieta 'cowboy food' a una mucho mejor, en la que las frutas y verduras reclamaron su lugar preponderante.

Gaby es una cocinera fantástica, sabe hacer prácticamente de todo (prepara mariscos mucho mejor que yo, y sin probarlos, porque los detesta!); si bien los chicos saben esto, se han acostumbrado, y a esta altura están totalmente malcriados. Y tal vez hasta extrañen esos platillos terribles que yo les preparaba antes. Tengo que pensar que esto es cierto basándome en las reacciones que obtengo cada vez que me hago cargo de la centa, ya sea porque Gaby está dando clases o porque salió con 'las chicas'.

Preparo esas 'comidas de cowboys' y los chicos se mueren por ellas, especialmente Flor (que ni había nacido cuando los hacía en Argentina). Piden otro plato, a veces otro más, y luego me llenan de elogios por mis habilidades culinarias. Y de la forma en que lo dicen a veces, los elogios a mí traen consigo un insulto velado a las habilidades de Gaby al mismo tiempo!

- Man... Vos sí que sabés cocinar!

Ja! Si supieran... Esperen a cuando se vayan de la casa, pibes, y luego me dicen quién es el que sabe cocinar en la casa... Lo que yo hago, lo van a poder comer en cualquier lado. Buena suerte encontrando alguien que pueda cocinar como su madre!

Eso sí: las omelettes me salen como los dioses.

  
 
 

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