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Thursday, March 04, 2010

Math War II

(En español más abajo)
 
Canada
Yesterday’s post talked about how I had managed to get a 7 from this Math Professor so unusual and intentionally obnoxious. The action of having written 'this excercise cannot be solved', and then run away had given me celebrity status. "There goes the guy who beat Morando", everybody would say.  :-)

The interesting thing is that even though that caused this professor to be my ‘enemy’, everything was OK between us when in private. We met many times at the café around the corner, where we would talk about anything, respectfully and in a good mood. But he liked this ‘obnoxious professor’ persona he had and you had to respect that.

One of the last subjects I had to take was Algebra III and, unlike many times in the past, it looked like I understood everything from the get go, so I had fun. I passed the partial tests with flying colours and went to the final exam almost without studying, so confident I was.

The day of the test, I solved the three exercises in about three minutes, I reviewed them and then brought my test back to the professor –who liked me very much– quickly that she thought that I hadn’t studied. Right next to her, by the way, was my nemesis Morando as he was the chief of the Math Department. The professor asked me:

- What happened?
- Nothing, I’ve finished the test… 
- (Very loud, to my embarrassment) Everything? Already? Why don’t you check it again, it just can’t be possible!!
- I have already reviewed it, professor…

She picked up my test and began evaluate it right away. And it was obviously very good, because she started to say things like: 'Ah, but what a beauty!! This is perfect!!! What a talent!!' and things like that, while my face was turning red. Morando, in the meantime, was very focused on the book he was reading.

The ‘profe’ (Flores, I finally remembered her lastname) wrote a 10 on my student book and was about to sign it when I interrupted, whispering to her:

- Wait, profe, don’t sign it yet…

And pointing at Morando with my chin, I added:

- Make him sign it...

She immediately guess what my intention was. I wanted Morando to sign a 10, something he had always said he would never do (“Only God can get a 10 from me”). Acting very casually, and making sure my ‘10’ was not visible, she told her colleague, who was still very busy reading:

- Guillermo, can you sign here please?

My némesis, still distracted, signed the book almost mechanically. I waited until the mark was written in the books and then I exlclaimed, while showing my student book:

- Guys, this is the end of the world. Morando just gave me a 10!!!

You should have seen his face!!! My schoolmates started to clap, celebrating the apparent final score: Almada 2, Morando 0. From that day on, there were no more conversations with him, either public or private.

But it didn’t matter. I didn’t know then, but that would probably be the first and last time I would win a duel by outwitting somebody in such a categorical way…

 
ArgentinaLes contaba ayer de cómo le había rapiñado un 7 a este profesor de Matemáticas tan fuera de lo común e intencionadamente irritante. Esa acción de haber escrito 'el ejercicio está incorrectamente presentado', para luego salir corriendo me había dado status de celebridad. "Ahi va el que lo garcó a Morando", decía la plebe.  :-)

Lo curioso del tema es que si bien eso me costó una enemistad pública con dicho profesor, en privado estaba todo bien. Más de una vez nos encontrábamos en el café de la esquina y charlábamos sobre cualquier cosa, siempre con respeto y buena onda. Pero a él le gustaba ese personaje de 'profesor insoportable' y había que respetarlo.

Una de las últimas materias que cursé fue Algebra III y, a diferencia de muchas otras veces, me dio la impresión de que había entendido todo de entrada. Aprobé los examenes parciales 'de taquito' y fui al final casi sin prepararme, tan confiado que estaba.

El día del final, resolví los tres ejercicios en unos dos o tres minutos, los revisé y entregué tan rápido que la profesora -que me adoraba- pensó que no había estudiado. A su lado estaba el 'temible' Morando en su carácter de Jefe de Cátedra. La profesora me preguntó:

- Que pasó?
- Nada, ya terminé
- (En voz bien alta, para mi vergüenza) Todo? Ya? Por que no revisás, no puede ser!!
- Ya revisé, profesora...

La profe tomó mi examen y se lo puso a corregir ahí mismo. Y se ve que estaba muy bien, porque pronto comenzó a decir en voz alta: 'Ah, pero qué maravilla!! Esto es perfecto!!! Qué talento!!' y otras cosas así, mientras yo me ponía rojo como un tomate. Morando, mientras tanto, parecía muy enfrascado en la lectura de un libro.

La profesora (Flores, ahí me acordé de su nombre) me puso un 10 en la libreta y se disponía a firmarlo cuando yo la interrumpí, susurrando:

- No, profe, no me firme...

Y apuntando con la pera, agregué:

- Hagáselo firmar a él...

La profe me adivinó la intención enseguida. Quería hacerle firmar un 10 a Morando, que decía siempre que jamás iba a poner uno! Haciéndose la distraída, y tapando la nota le dijo a su colega, que seguía enfrascado en su lectura:

- Guillermo, me firmás acá, por favor?

Mi némesis, distraído aún, estampó su firma casi de manera mecánica. Yo esperé a que confirmaran la nota en el acta y luego exclamé, blandiendo mi libreta universitaria.

- Gente, es el fin del mundo. Morando me firmó un 10!!!

Habría que haberle visto la cara!!! Mis compañeros aplaudieron lo que calcularon que era el resultado final: Almada 2, Morando 0. Y a partir de ese día ya no hubo más charlas con él, ni públicas ni en privado.

Pero ya nada importaba. Yo no lo sabía, pero esa sería tal vez la primera y única vez que en le ganaría un duelo intelectual a alguien de manera tan categórica…

 
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