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Sunday, October 25, 2009

Workplace Pranks - #02

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Workplace

Pranks

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CanadaI was surprised with the success of my first story last Monday; I never thought it was going to be so popular! Many of you felt pretty bad for poor Nelly, and a little angry with those two brothers that had pulled such an evil prank on her… well, at least one of them got to pay just a few days later.

Once the office’s kitchen was remodelled, many of us stopped going out for lunch and decided to bring stuff from home instead. It wouldn’t be strange, therefore, to see cans of coke, soups or yogurts in the fridge everyday. It was really convenient for all of us… until the food started to disappear.
 
Day after day, we would get reports of missing yogurts or things like that. Since there was just three of us staying at lunch time, we became the immediate suspects, but they soon realized that it would be too obvious of a choice to blame us. Nobody could be that stupid and go steal some food, knowing that they’re going to be pointing at them first. So the whole company started to look for the real thief, without any immediate results.
 
Who could it be? With the three guys from the office upstairs removed from the list of suspects, you would have to look into the agents, or maybe the two architects (whose office was downstairs), but these guys wouldn’t show up everyday. Enrique (the accountant), however, noticed that the incidents seemed to take place when the brothers were around, so they became the object of our investigations.
 
One of the managers had an evil –but in the end highly effective– idea: we would leave a yogurt as bait. But it wasn’t any yogurt: armed with a syringe, he proceeded to inject a good amount of laxative through the lid. It was a cherry flavoured drinking yogurt, so all we had to do was shake the little bottle and voila… Only the two of us knew about it, so we sneaked in one morning, left the yogurt in the fridge and ‘disappeared’.
 
We noticed that the yogurt was gone as of 2:00 PM. Our thief had bitten (or drunk, in this case) the bait! All we had to do now was wait…
 
The following day, we conducted a quick survey to see who was absent. All of the agents were there, and the same applied to the administrative employees, so we went downstairs to talk to the architects. We only found one of them there… :-)
 
- Where’s your brother?
- Oh, he wasn’t feeling well today so he stayed at home…
- Anything serious?, I asked almost casually
- No, not at all. Just a case of the stomach flu.
 
That was the end of the problems with the disappearing snacks.
 
 
Argentina
Me sorprendió el éxito de mi primera historia el lunes pasado; no pensé que terminara siendo tan popular! Algunos de Uds. se sintieron mal por la pobre Nelly, y un poco enojado con estos dos hermanos que le habían hecho una broma tan pesada… bien, al menos uno de ellos pagó por sus malos actos un par de días después.
 
Una vez que la cocina de la oficina fue remodelada, muchos de nosotros dejamos de salir a almorzar y comenzamos a traer cosas de casa. No era extraño, por lo tanto, ver latitas de coca, sopas o yogures en la heladera cada día. Era muy conveniente para todos… hasta que la comida comenzó a desaparecer.
 
Día tras día, recibíamos reportes de yogures que desaparecían o cosas por el estilo. Como éramos sólo tres que nos quedábamos a almorzar, nos convertimos de inmediato en los principales sospechosos, pero pronto todos cayeron en la cuenta que era muy obvio culparnos a nosotros. Nadie podía ser tan estúpido como para ir a robar comida, sabiendo que nos iban a apuntar primero a nosotros. Así que toda la compañía comenzó a buscar por el verdadero ‘chorro’, sin resultados inmediatos.
 
Quién podría ser? Con los tres de ‘arriba’ descartados como sospechosos, había que mirar a los vendedores, o tal vez los dos arquitectos (cuya oficina estaba en el subsuelo), pero éstos no venían a trabajar todos los días. Enrique (el contador) sin embargo notó que los incidentes parecían tener lugar en los días en que ellos andaban por allí, por lo que pronto se convirtieron en el foco de nuestra investigación.
 
Uno de los gerentes tuvo un maligno –y a la postre efectivo– plan: íbamos a dejar un yogurt como carnada. Pero no era un yogurt cualquiera: armado con una jeringa, procedió a inyectar una cantidad importante de laxante a través de la tapita. Como era un yogurt bebible con gusto a cerezas, bastó con sacudirlo un poquto y voila… Sólo él y yo sabíamos del asunto, así que nos inmiscuímos en la cocina, plantamos el yogurt y nos escurrimos prontamente.
 
Notamos que el yogurt había desaparecido alrededor de las 2:00 PM. Nuestro ladrón había mordido (o en este caso, bebido) el anzuelo! Ahora era cuestión de esperar…
 
Al otro día, hicimos un rápido relevamiento de la oficina, para ver quién faltaba. Estaban todos los agentes, lo mismo que los administrativos, así que nos fuimos para abajo a hablar con los arquitectos. Sólo encontramos a uno de ellos allí… :-)
 
- Y tu hermano?
- Oh, no se sentía bien hoy, así que se quedó en su casa…
- Es algo serio?, pregunté casi inocentemente.
- No, para nada. Sólo una descompostura bastante fuerte.
 
Luego de ese día, nunca más desapareció un snack.
 
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4 comments:

  1. Ohhh that was just mean, and yet having been the victim of the disappearing lunch in the past I can only applaud!

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  2. Shannon, you'd be surprised about the things you can get away with doing at work down in Argentina... :-)

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  3. Esta vez estoy del lado de los vengadores. No quiero imaginar la cantidad de laxante que le habran pesto al pobre infeliz :)
    Saludos.

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  4. I really don't understand people who steal food from common fridge. First, you don't know how clean is the food and for how long it has been there. Second, well... your post explains it!

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