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Thursday, October 22, 2009

Embarrassing moments - #07


Embarrassing moments

CanadaAs I mentioned many times in the past, my grandfather's farm was an almost 'mandatory' place for us to meet with our friends. It was big, it had many attractions, and it featured a house big enough to sleep 15 or more people, in spite of the lack of electricity. The place had its magic...

On this particular day, it was my cousin who was having a party with his friends from school. We were 9, maybe 10 years old; there was this beautiful girl, who they would call Poppy that I was trying to impress -or at least to get her to finally notice me. Like before, I unleashed all the power of my seduction techniques I already had and... nothing. So I had to go for desperate measures.

There was a dead tree that was 'leaning' against a big magnolia. The juxtaposition of both trees made it look like a ship, and that was exactly what it was for us. Me, my brother and my cousins would play there all the time, and we had roles already assigned. As the youngest, it was my ‘job’ to climb up the tree and look the ‘sea’, hoping that one day I would get to yell “Land ahoy!”…

The moment I saw Poppy walking around the tree, I decided it was time to show her how agile and fearless I was, so I climbed up the tree as fast as I could. Too fast, in fact. I stepped on a tiny branch that broke under my foot and down I went, falling from about 3 to 4 metres high, getting all scratched by the branches on my way down and landed –very conveniently– on top of some cow poop.

But that wasn’t embarrassing enough. There still was some time for me to be yelled at, asked to take off my shirt, get some alcohol poured on my scratches, have a thousand eyes –and ears– watching me scream, and then be asked to put on some shorts that were definitely not adequate for romance.

I still wonder why she didn’t fall for me in the end…


ArgentinaComo he mencionado varias veces en el pasado, la quinta de mi abuelo era el lugar ‘obligado’ de reunión para nosotros y nuestros amigos. Era grande, tenía muchas atracciones y contaba con una casa lo suficientemente grande como para que durmieran más de quince personas, a pesar de que no había electricidad. El lugar definitivamente tenía una magia especial…

Este día en particular, era uno de mis primos que tenía una fiesta con sus amigos de la escuela. Tendríamos 9 ó 10 años de edad, no más; había una chica hermosísima a la que llamaban Poppy, y que yo estaba tratando desesperadamente de impresionar –o al menos de que se diera cuenta de mi existencia. Como antes, desplegué el enorme poder de mis técnicas de seducción y… nada, che. Así que tuve que optar por medidas desesperadas.

Había un árbol muerto caido, ‘apoyado’ contra una enorme magnolia. La yuxtaposición de estos árboles daban la imagen de un gran barco, y eso era exactamente lo que era para nosotros. Mi hermano, mis primos y yo jugábamos allí todo el tiempo, y teníamos roles ya asignados. Como yo era el más chico, mi ‘trabajo’ era el de hacer de vigía, trepándome a las ramas más altas para mirar al ‘mar’, esperando poder un día gritar “Tierra a la vista!”

En cuanto la ví a Poppy caminar por las inmediaciones, decidí que era tiempo de que le demostrara mi agilidad y valentía, por lo que me trepé a la copa del árbol lo más rápido que pude. Demasiado rápido, en realidad. Pisé una rama muy chiquita que se rompió bajo mi pie y allí fui para abajo, cayendo desde unos 3 ó 4 metros, raspándome al contacto de todas las ramas en mi camino, para luego aterrizar sentado –muy convenientemente– encima de una ‘torta’ de vaca.

Ah, pero eso no era lo suficientemente indigno. Todavía hubo tiempo para que me gritaran, me hicieran sacar mi remera, me pusieran alcohol en mis lastimaduras, tuviera miles de ojos –y oídos– viéndome gritar, y luego me hicieran poner unos shorts que definitivamente no eran los más adecuados para un Casanova.

Es el día de hoy que me pregunto cómo puede haber sido posible que Poppy no haya caído rendida a mis pies…

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5 comments:

  1. Andrés CastagnoOct 23, 2009, 4:07:00 AM

    In other words, you fell for Popi (that´s how we spell her name here).
    Esa quinta! Si habremos pasado buenos momentos allí!
    Definitivamente parte de mi infancia está ligada la la Granja Glaxo.
    Vale la pena aclarar la arquitectura un tanto inglesa, y creo que tenía que ver con los ferrocarriles, de cuando eran, justamente, ingleses.
    Paredes anchísimas, de una solidez indiscutible, con una gran cocina, una casa de dos plantas con las habitaciones arriba, un gran balcón, un porche a todas luces preparado para tomar el 5 o'clock tea.
    Para mí la casa de la quinta del abuelo Pepe estaba habitada por fantasmas. Seguramente, y espero que dentro de muchos años, uno de los fantasmas que irá cada tanto a ver cómo está la cosa, será el mío.
    Abrazo Gabriel.
    P.S.: Yo también estaba muerto con Popi. Era vox populi.

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  2. Las mujeres tienen la culpa de todo lo malo que nos pasa.

    Esa tal Poppy de seguro ahora es fea y amargada.

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  3. No creo, Comodín, no creo....

    No sería justo. Tiene que ser tan bonita como era cuando éramos chicos (o adolescentes). Incluso más, así tiene más sentido trágico el que tanto Andrés como yo nunca nos hayamos animado a decirle cuánto la amábamos...

    En 10 días (con suerte) le cuento, Sr. Comodín. :-)

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  4. Mas alla de lo gracioso de la anecdota (que lo es) me pregunto como llegamos a ser adultos funcionales despues de tantas humillaciones a las que uno es sometido cuando chico.
    Saludos.

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  5. Oh! This one got a laugh from me. Too funny. The things boys will do for love!

    Thanks for coming by my blog!

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