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Friday, November 30, 2007

My mother talks about Pepe

My mother had a few things to say about my grandfather Pepe; her comment was just too long to fit into the 'Comments' section, so I decided to make a post out of it...

It's all in Spanish, of course, but I will try to translate it into English later today.

So here you go, my first guest columnist ever ended being my own mother!

Mi madre tenía algunos comentarios que hacer sobre mi abuelo Pepe; su comentario era muy largo como para caber en el área de 'Comentarios', así que decidí crear un post con ellos...

Está en español, por supuesto, pero trataré de traducirlo al inglés más tarde.

Ahí tienen, mi primer columnista invitado terminó siendo mi propia madre!

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Te quiero contar algunas de las anécdotas de la visitas de mi Papá -tu abuelo- Pepe, que recuerdo al menos una en cada domicilio al que nos mudamos en Bs.As., para que se entienda por qué me preocupaba por sus inesperadas visitas a casa. El abuelo siempre estaba pendiente de cualquier amigo que viajara para venir de co-piloto en una "escapadita a Bs. As.". Me acuerdo que lo llamaban entre otros sus amigos Aprea, Buck, Caraffo, Ignacio, todos amigotes de la famosa mesa de los once de los lunes.

Voy a empezar en mi primer domicilio en Necochea, el venía todos los días a traernos la leche recién ordeñada de las vacas de la quinta para los chicos. Yo me acuerdo que no sabía qué hacer con tantos litros porque a lo último y cuando salió la leche en cartones ninguno de mis hijos la quería tomar y la repartía a todos los vecinos. Cuando nos mudamos a Buenos Aires en 1978, y para el nacimiento de Paco, ahí fuimos a vivir a Cerrito y Santa Fe, y me acuerdo que vino a visitarnos aprovechando el viaje del escribano Lopez, que era bastante impuntual y lo tuvo al abuelo todo un día esperándolo que lo pasara a buscar, mirando desde el balcón de mi departamento. Se imaginan, yo recién llegada a Baires y parturienta, no conocía las calles y el abuelo me hacía los mandados y tardaba más de lo prudente, lo que me intranquilizaba bastante ya que yo no podía acompañarlo.

Cuando nos mudamos a Callao y Cangallo me acuerdo que Paco tenía 6 añitos e iba al Colegio La Salle de Ayacucho y Tucumán y el abuelo se ofreció a llevarlo en el Colectivo 60, nunca llegaron a bajarse en la esquina del colegio, sino que siguieron viaje hasta el Tigre y regresaron al medio día, sin clase y Paco feliz por el paseo. Luego nos mudamos a Acassuso a 3 cuadras de la Av.Libertador, yo viajaba todos los días en tren a Capital a trabajar y el abuelo paseaba por la zona; una tarde cuando volví lo encontre con su cara y pierna todo magullado. Había cruzado la Av. Libertador y lo había atropellado un auto, nunca nos enteramos bien cómo fue. Despues vino mi separación y me fui a vivir sola con los chicos al departamento de Tagle, y por supuesto con menos tiempo para atenderlo porque trabajaba todo el día visitando y preparando los trabajos para mis clientes de imprenta, con lo que mantenía los gastos de mi familia.

El abuelo venía más seguido porque se "prendía"" en todos los viajes ofrecidos y también en bus y era invitado a todas las festicholas y reuniones que tenía en el Automovil Club (que era enfrente de casa) y se cruzaba esa calle de vuelta "peligrosamente" comido y bebido con alegría. Y tambien realizaba largos paseos por los alrededores con tardanzas que me preocupaban. Me acuerdo que una tarde sus amigos, los hermanos Campanella, lo invitaron a La Robla de Montevideo y Viamonte a encontrarse para una "picadita". Yo me acuerdo que lo llevé pero me preocupaba mucho su vuelta. Pero el disfrutó muchísimo esta vivienda tan cerca de su querido ACA.

Luego me mudé a Scalabrini Ortiz a un departamento más chico e interno, que entonces era muy aburrido para él. Y ya tenía mas edad y me preocupaba mucho más. Entonces le encargaba que me cocinara, pero siempre se le ocurría algo para salir al kiosko (como maquinitas de afeitar) y cuando cruzaba la calle yo temblaba porque se iba al supermercado Disco o al mercado Norte y paseaba por las góndolas de curioso no más; yo temía que lo observaran como "persona peligrosa de llevarse algo" porque era muy curioso y preguntón.

Estas son algunas de las anécdotas que recuerdo y por eso lo de que "me preocupaban todas las visitas sin aviso porque sentía que no le podía dedicar el tiempo que yo quería darle a mi Papá". En ese tiempo trabajaba muy duro, eran tiempos difíciles para mí...

Con amor, Memi (mamá de Gabriel, hija de Pepe)

3 comments:

  1. Ahora se entiende de donde viene la veta literaria.
    Hermoso relato. Pepe sigue viviendo a través de sus hijos y nietos. No me extrañaria que él también fuese bueno para escribir.
    ¡Si que era un tipo entretenido!

    ReplyDelete
  2. Que abuelo tan chispa! y la madre salió igual, me la imagino con la misma energía de su padre.
    Que lindo es recordar anécdotas de los viejos que aún nos acompañan o de los que ya se adelantaron.
    Saludos Gabriel.

    ReplyDelete
  3. Jorge, Pepe está más vivo que nunca. Y sí, era muy entretenido.
    Ana, coincido con vos, tengo tantas anécdotas de mi abuelo, que he escrito ya un par de cuentos cortos con ellas... Tal vez debería postear alguno...

    ReplyDelete

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