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Thursday, September 27, 2012

She was here indeed!

USAJust a couple of weeks after my dear friend Harold passed away, I received bad news again: my dear friend Myrta Rivera (one of those few people we like to call ‘our family’ in Canada) lost her battle with breast cancer at the young age of 68. I knew she was a very important and respected member of our community but I didn’t get the whole idea until I read the reaction in the media.
 
Originally from Puerto Rico, she came to Canada many years ago and once here, she worked with the Multicultural Centre for years. She was the first person many immigrants would meet and trust, and I just could not think of a better way to be welcomed to that wonderful country. Once she left the KWMC, she fulfilled her dream of becoming a chaplain and served at St. Mary’s General Hospital until shortly before her death.
 
Myrta was a member of my church, so I met her (and her husband David) singing together in the choir. I also had the pleasure of working alongside her in many occasions, particularly when we formed a search committee to hire new ministers. I really enjoyed working with this caring, compassionate woman who might have looked frail sometimes but was, without a doubt, a tough cookie. It was very common for her to let her emotions take over and even shed some tears when speaking, because she was passionate about a lot of things. Her faith, her family, our church and our community were some of those things.
 
I had a lot of fun with Myrta, particularly because she was the only person at church back then I could speak Spanish with; I learned a lot and I feel better as a person for having knowing her. I befriended her and her husband David with the years, and they quickly became some of my favourite people. They were very close and supportive of each other, and David (a former MPP) took care of her during the last few months, while Myrta wrote a fantastic chronicle of her bout with this cancer that took over her life in such an aggressive manner… In a very sad turn of events, David fell at home last week and hurt his spine, so he was in a hospital, semi-paralyzed, as Myrta was beginning her new journey.
 
My friend’s blog is titled “Myrta was here” and I recommend you read it. It’s –at the very least– incredibly inspirational and –quoting my friend Desmond– grace-fully.
 
It’s a great name because she WAS here, and how! She is still here, and left an amazing legacy. Having known her was a privilege. God bless you, my dear friend.
 

Desmond_Myrta_David
My friends Desmond (one of the ministers of my church), Myrta and David – March 2012
Mis amigos Desmond (uno de los ministros de mi iglesia), Myrta y David – Marzo 2012
Picture by Jennifer Spaulding

Click here for the excellent obituary that appeared on my city’s newspaper, The Waterloo Region Record.
 
 
Argentina
Apenas un par de semanas luego de la muerte de mi amigo Harold, otra vez me llegaron malas noticias: mi querida amiga Myrta Rivera (otra de esas pocas personas a quienes yo considero de mi familia en Canadá) perdió su batalla con el cancer de mama a la temprana edad de 68. Yo sabía que ella era un miembro importante y respetado de nuestra comunidad, pero no tuve una idea completa hasta que leí la reacción de los medios.
 
Originaria de Puerto Rico, vino a Canadá hace muchos años y una vez aquí trabajó por años para el Centro Multicultural. Ella era la primera persona que muchos inmigrantes conocerían y en la que depositarían su confianza, y no se me ocurre mejor manera de ser bienvenido/a a ese maravilloso país. Una vez que se fue del KWMC, cumplió su sueño de convertirse en capellán y sirvió en ese rol en el Hospital St. Mary de Kitchener hasta poco antes de su fallecimiento.
 
Myrta era miembro de mi iglesia, así que la conocí (al igual que a su marido David) cantando juntos en el coro. También tuve el placer de trabajar con ella en varias ocasiones, particularmente cuando formamos comités de búsqueda para contratar nuevos ministros. Disfruté mucho trabajar con esa cariñosa y solidaria mujer, que a veces parecía frágil pero era sin lugar a dudas un hueso duro de roer. Era común para ella dejar que sus emociones –siempre a flor de piel– se apoderaran de ella al hablar, al punto de dejar escapar unas lágrimas, porque era muy apasionada acerca de las cosas que le importaban. Su fé, su familia, su iglesia y su comunidad están sin dudas en esa lista.
 
Me divertí mucho con Myrta, sobre todo al principio porque era la única otra persona en la iglesia que hablaba español; aprendí mucho de ella y me siento mejor por haberla conocido. También me hice amigo de su esposo David a medida que pasó el tiempo, y pronto se convirtieron en parte de mi gente favorita. Ellos eran muy cercanos y se apoyaban mutuamente, y David (que incursionó en política como miembro del Parlamento Provincial) se ocupó de ella durante los últimos meses, mientras Myrta escribía una fantástica crónica de su lucha contra este cáncer que se llevó su vida on inusitada agresividad. En un giro muy triste de la vida, David se cayó en su casa la semana pasada y se lastimó su espina, así que estaba en un hospital, semi paralizado, mientras Myrta comenzaba su nuevo y final viaje.
 
El blog de mi amiga se llama “Myrta was here” (“Myrta estaba aquí”) y les recomiendo que lo lean. Es –cuanto menos– increíblemente inspiracional y –citando a mi amigo Desmond– lleno de gracia.
 
Tiene un muy buen nombre porque ella sí que estuvo aquí! Y sigue estando, ya que dejó un legado importantísimo. Haberla conocido fue definitivamente un privilegio. Que Dios te bendiga, mi querida amiga.
 
Si hacen click aquí pueden ver la excelente reseña de su vida (en inglés) que hizo el periódico local, The Waterloo Region Record.
 
 
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1 comment:

  1. Gracias por compartir este post que por demás debió ser difícil, ojalá en mi hora de morir pueda también dejar una huella de que "estuve aquí".

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