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Thursday, January 20, 2011

Itinerant salesmen stories – #04

(En español más abajo)
 
USAThis is –I think- the last story I have, and it’s the one that made me think about running this mini-series of posts. It happened to me as I was on a bus in the Buenos Aires neighbourhood of ‘Barrancas de Belgrano’. I had taken the Line 29 bus, surely going North to the city of Olivos, just outside of Buenos Aires, where I was living at the time.
 
As I sat in the back row of the bus, a young man with a slightly scary look hopped in and proceeded to sell his product: a chocolate covered cookie which we call ‘alfajores’. They were of a recognized brand, good enough for anybody to be interested in purchasing. I was, obviously (my wife knows that I’m a sucker for ‘Fantoche’ alfajores). But the young man made the offer irresistible by giving this very convincing speech, almost in one breath:
 
- Hello, Ladies and Gentlemen and my apologies for interrupting. I’m here to offer these delicious chocolate alfajores. You know, I have had a very difficult time and I’m trying to do better (he’s already looking a little angry to me). I’ve tried to get a job and help around the house, but things never went my way and I got really angry (OK, you’re scaring me, dude); I just lose control when I get mad and I get really violent. I guess I can’t handle frustration very well, but I’m trying my hardest to get better and be able to work without having to get violent with people I don’t even know. (Everybody panics a little) So I ask you please to consider buying these alfajores so I don’t get frustrated and then get really angry…
 
By the time he made it to the end of the bus, he had no alfajores left for me to buy.
 
imageSource: Wikimedia Commons 
 
 
Argentina
Esta es –creo- la última historia que tengo para contar, y es la que me dio la idea de hacer esta miniserie de posts. Me pasó cuando iba en un colectivo en el barrio porteño de Barrancas de Belgrano. Me acababa de tomar el colectivo de la línea 29, seguramente yendo para la ciudad de Olivos, justo afuera de Buenos Aires, donde yo vivía por esa época.
 
Mientras me acomodaba en el último asiento, un joven con un aspecto levemente amenazador subió y comenzó a vender su producto, las galletitas cubiertas de chocolate que llamamosl ‘alfajores’. Eran de una marca reconocida, suficiente para que muchos nos interesáramos en comprar. Yo era uno, obviamente (mi esposa sabe que a mí los alfajores ‘Fantoche’ triples me pierden. Pero el muchacho convirtió la oferta en algo irresistible, con el siguiente y muy convincente discurso, que dijo casí sin respirar:
 
- Damas y caballeros, mis disculpas por distraer su amable atención. Estoy aquí para ofrecerles estos alfajores de la reconocida marca ‘Fantoche’. Les pido que me escuchen y me ayuden, yo he pasado por momentos muy difíciles y estoy tratando de mejorar (ya me parece que está un poco enojado). He tratado de buscar trabajo y ayudar en la casa, pero las cosas no me salen y yo me pongo muy furioso (OK, ya nos estás asustando, che!); realmente me descontrolo cuando me enojo y me pongo muy violento. No sé cómo lidiar con la frustración, pero sigo tratando lo mejor que puedo de mejorarme y poder trabajar sin ponerme violento con gente inocente a la que no conozco (El pánico comienza a cundir). Por eso les pido por favor que consideren comprarme estos alfajores así ya no me frustro y no me pongo nervioso y me agarran esos ataques de violencia que son tan malos…
 
Para cuando llegó al fondo del colectivo, donde estaba yo, ya hacía rato que no le quedaba absolutamente nada por vender.
 
imageSource: alhughes.net
 
 

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